Hoy en día todos buscamos tener nuestros momentos de relax. Algunos pensamos inmediatamente en masajes, otros en un día de spa, algunos prefieren huir de la ciudad en busca de lo natural, otros sólo buscan que no suene su celular.

En Mendoza, tanto mendocinos como turista tenemos el lugar perfecto que reúne todos nuestros deseos a la hora de relajarnos:

TermaSpa Full Day en TermasCacheuta

A tan sólo 38 kilómetros de la Ciudad de Mendoza, en medio de la precordillera de Los Andes y rodeado del Río Mendoza, se encuentra el Hotel & Resort Termal TermasCacheuta. Allí pasé un inolvidable día de Spa donde la estrella es el Agua Termal. Les cuento mi experiencia.

El día comienza a las 9 am cuando la van del traslado nos pasa a buscar por el lobby de nuestro hotel en la ciudad de Mendoza, buscamos a varios turistas más en otros hoteles y partimos rumbo a Cacheuta. A eso de las 10:30 am, después de un camino lleno de espectaculares paisajes mendocinos llegamos al TermaSpa.

En la recepción del Hotel & Resort Termal nos reúnen para darnos una explicación de cómo va a ser nuestro día y luego nos acompañan al Centro Termal. Pasamos por un pasillo lleno de fotos antiguas y mientras caminamos, quien nos acompaña, nos cuenta un poco de historia de Cacheuta.

Llegando a las piscinas ya vas sintiendo la paz que te trasmite el lugar. Encajonadas en medio de las montañas, junto al río, varios piletones de piedra se mezclan con el paisaje.

Una vez cambiados, ingresamos a una de las piscinas termales con menos temperatura, tal como nos los aconsejaron, para que nuestro cuerpo se vaya acostumbrando. Es una de las piscinas más cerca del río por lo que sentís como si estuvieras adentro. Así fuimos escalando a piscinas cada vez con más temperaturas. Pasamos por un gran volcán de agua termal y por una cama de burbujas que nos relajaron al máximo. Finalmente, llegamos a la piscina con 42°C, en esta no estuvimos mucho tiempo pero es increíble sentir que todo ese calor es natural.

Nos entusiasmaba mucho la Fango Terapia asi que salimos del agua y empezamos a colocarnos fango. La idea era cubrir todo el cuerpo, cara y pelo con una fina capa y dejarlo secar. Salimos al deck y dejamos que el aire de montaña y el sol nos secaran. Son 20 minutos disfrutando un paisaje inigualable: de fondo el cielo azul, grandes montañas en todo nuestro alrededor y el río pasando por un cañadón de piedra hasta acercarse a nosotros. Finalmente el fango se nos secó, estaba tan crujiente que casi no podíamos movernos. Nos acercamos al rincón de duchas donde no sólo nos limpiamos, los chorros eran tan fuertes que te masajean todo el cuerpo.

Se estaba acercando el medio día y nos quedaba por conocer la famosa Gruta. Es una cueva natural en la que brota una vertiente de agua termal a 45°C. El vapor del agua la transforma en un vaporarium, como un sauna pero bien húmedo. Nunca había estado en un lugar igual, nos quedamos no más de 5 minutos pero la pureza que se siente es inexplicable.

Cuando salimos ya era la hora del almuerzo, subimos al Restaurante del Hotel donde nos esperaba una buffet que era digno de foto. Los colores y los olores de esa mesa nos fueron adelantando los sabores de ese asado mendocino que tanto nos habían recomendado. Acompañado de una gran variedad de verduras cruda, cocidas y de algunos platos calientes, se transformó en una degustación de exquisiteces. Si bien habíamos comido mucho, nos hicimos un lugar para los postres porque nos llamó la atención la gran variedad de dulces y confituras caseras que habían para probar con queso.

Nos quedaba toda la tarde por delante, decidimos, por empezar, acostarnos en las reposeras a mirar el cielo y las montañas. Después nadamos un poco en una piscina de natación con agua termal, para luego bajar y seguir disfrutando de ese Spa Termal que nos dejó tan relajados que dormimos todo el viaje de vuelta.