Una primera mirada superficial de los resultados de 2014 muestra que “la taba se dio vuelta”. El turismo receptivo se recuperó respecto a un 2013 para el olvido. El turismo emisivo, en cambio, la pasó muy mal el año que se fue, con un primer semestre con tintes dramáticos para las empresas del segmento.

EN NUMEROS

Estos son los datos oficiales del Ministerio de Turismo – INDEC sobre el comportamiento del receptivo y el emisivo entre enero y octubre de 2014 vs. 2013 (últimos datos disponibles)

TURISMO RECEPTIVO – EMISIVO

• 36,2% crecieron las llegadas por vía terrestre en 2014.

• 3,5% crecieron las salidas al exterior por vía terrestre en 2014.

• 3,6% aumentaron los arribos de extranjeros por vía aérea.

• -3,9% cayó el número de turistas argentinos que viajó fuera del país.

• -8,5% descendió el flujo de pasajeros al país por vía marítimo/fluvial.

• -24,7%descendió el flujo de pasajeros nacionales que cruzaron la frontera por vía marítimo/fluvial.

• 0,2% creció el gasto total en dólares de los turistas extranjeros arribados por vía aérea.

• -1,9% decreció el gasto total en dólares de los turistas argentinos en el extranjero que salieron.

El turismo nacional, con el inoxidable aporte del calendario de feriados, soportó los embates del enfriamiento del consumo general y redondeó un año con un leve pero valorado crecimiento.

La mirada más optimista en cualquiera de los tres flujos que se analice es que todos ellos terminan el año mejor de lo que lo empezaron, una perspectiva que trae alivio al pensar el 2015 que comienza.

 BIEN POR EL RECEPTIVO.

Mucho, bastante o poco no sólo son criterios subjetivos con el cual cada empresa de turismo receptivo podrá valorar el año que se fue, pero también son adjetivos que ineludiblemente marcan el 2014 como de recuperación para el segmento.

Las estadísticas oficiales del Ministerio de Turismo – INDEC ofrecen la versión más optimista de la cuestión y hablan de una recuperación muy importante respecto a la secuencia de caídas previas –llegaron a haber 14 meses seguidos de retracción-.

En los primeros 10 meses de 2014 (hasta donde llegan las cifras oficiales) el número de arribos internacionales creció casi un 15%. Una cifra nada despreciable, al punto que según el ministro de turismo, Enrique Meyer permitiría superar a fin de año el récord histórico alcanzado en 2011 de 5,7 millones. El acumulado en octubre de 2014 ya se ubicaba en 4,8 millones y el último bimestre suele ser el segundo más fuerte en arribos. Con lo cual pareciera ser un objetivo alcanzable.

De todos modos, para analizar la disparidad entre la sensación térmica del mercado y los números hay que prestar atención a los muy disímiles resultados según el medio de arribo (hasta este año las estadísticas mensuales sólo tomaban en cuenta los arribos vía Ezeiza y Aeroparque).

En este sentido, los grandes responsables del incremento interanual en el turismo fueron las llegadas por vía terrestre, que aumentaron un 36,2% en 2014 (finalizado octubre ya se había superado el número de pasajeros de todo 2013). Mientras que por vía aérea (fuente primordial de clientes para agencias receptivas) el número de extranjeros creció apenas un 3,6%.

En línea con este contraste aparece el flojo comportamiento del gasto de los no residentes.

En 2014 el gasto total de los arribados vía Ezeiza y Aeroparque apenas aumentó un 0,2% y respecto a cuatro años atrás cayó un 25% (de enero a septiembre de 2014 dejaron US$ 700 millones menos).

Recordemos que en su último informe cambiario (no mide el gasto de los turistas, sino la liquidación de divisas oficiales de ellos en el país), el Banco Central afirmó que los ingresos de dólares por parte del turismo extranjero “alcanzaron su mínimo nivel desde el tercer trimestre de 2004”.

Volviendo a los datos de 2014 merece un párrafo aparte el pronunciado descenso (-8,5%) de pasajeros que viajaron al país por vía marítimo/ fluvial. Retroceso que se extenderá durante toda la temporada de cruceros 2014-15, producto de que las navieras traerán siete embarcaciones menos y se prevé una caída de 130 mil pasajeros en los arribos a la terminal de la Ciudad de Buenos Aires.

De todos modos, de acuerdo a la Encuesta de Ocupación Hotelera (EOH) del Ministerio de Turismo – INDEC, la mejoría del turismo receptivo se notó en los establecimientos de prácticamente todas las regiones. Y, aunque bastante por debajo del 15% en el incremento de arribos de extranjeros, el número de pasajeros alojados en el país creció un nada despreciable 6,5%). Y en algunas regiones el alza de pernoctaciones de no residentes en 2014 fue contundente: Provincia de Buenos Aires, +31,4%; y Norte, +24,9%. En tanto que el Litoral (+12,4%), Ciudad de Buenos Aires (+7,1%) y Patagonia (+5,1%) también tuvieron buenos comportamientos. Sólo se registraron descensos interanuales de extranjeros hospedados en Córdoba (-7,8%) y Cuyo (-7,2%).

EMISIVO: UNO PARA EL OLVIDO.

Idéntico contraste entre números oficiales y percepciones se da en el caso de los resultados de las agencias emisivas promedio, donde esta vez los criterios de subjetividad en los adjetivos calificativos de 2014 no escapan del: no positivo, malo o muy malo.

Las estadísticas del Min-Tur-Indec apuntan una retracción acumulada a octubre en la salida de argentinos al exterior de apenas el 3,7% y una caída del gasto de tan sólo el 2%. En el desagregado se destaca un retroceso abrupto de los egresos por vía marítima/ fluvial (-22,7%), en tanto que por vía aérea redondea un -3,7%. Nuevamente, los signos positivos son aportados por los viajes terrestres que crecieron un 3,5%.

Un mundo de diferencia respecto a los números que manejaron las entidades que representan a las agencias de viajes, que durante casi todo el año hablaron de caídas de dos dígitos en el volumen de pasajeros. Durante el crudo primer trimestre (en el cual se juntaron el 35% de anticipo a las Ganancias y la devaluación del 23% de enero) la

Faevyt dijo que las ventas frente al mismo período de 2013 cayeron a la mitad. Número respaldado en el desplome de los informes de comercialización de pasajes al exterior vía BSP de la IATA, que hasta el inició del segundo semestre había promediado una disminución del 35%.

En la segunda parte del año el panorama fue menos malo y, fundamentalmente, empezó a ser dispar según el segmento o empresa (la posibilidad de gozar de la reaparición de las cuotas sin interés fue el diferencial clave del período). De todos modos, para el promedio siguió muy por debajo del igualmente atípico 2013. Una vara interesante para medirlo son las estadísticas del Mercado Único Libre de Cambios (MULC) del Banco Central. En el tercer trimestre del año –con la crisis del emisivo un poco más lejos del ojo de la tormenta–la demanda de dólares para afrontar viajes al exterior siguió cayendo un 30% en promedio.

Los gastos con tarjeta en el exterior implicaron un poco más de US$ 1.000 millones, un 25% menos que en el mismo período de 2013.

El retroceso más drástico vino por el lado de los dólares solicitados para afrontar el pago de pasajes al exterior, que se redujo a menos de la mitad en un año (de US$ 522 millones a US$ 242 millones).

Algo de mejor suerte tuvo el nivel de transacciones de los operadores turísticos, que los llevó a reducir la demanda de dólares para afrontar pagos “apenas” un 15% (de US$ 332 millones a US$ 282 millones). “Incidieron en esta reducción las medidas tomadas desde fines del año anterior que generaron un incremento del costo de estos consumos, y el posible uso de billetes de libre disponibilidad demandados a partir de la rehabilitación del acceso al MULC, que rondó los US$ 800 millones en el trimestre”, fue la explicación del Central.

De todos modos, un dólar oficial anclado y la vuelta de la posibilidad de financiar los pagos se han convertido en incentivos de fin de año para el reverdecer de la demanda de divisas para viajar al exterior. Y otra vez el turismo es ubicado mediáticamente en el rol de aspiradora de dólares del Central. Una imagen que le ha costado mucho al sector emisivo en los últimos dos años.

 EL NACIONAL RESISTIO.

Crecer en un año donde los indicadores de consumo minorista cayeron en la mayoría de los rubros es de por sí un logro.

Y eso le pasó al turismo interno en 2014, que se apuntó un incremento en las pernoctaciones hoteleras y parahoteleras en torno al 2%. Aunque esos números fluctuaron mucho según la región de que se hable. En el acumulado hasta octubre incluso se registraron retrocesos en Córdoba (-3,1%), Norte (-2,8%), Cuyo (-3,9%) y resultado neutro en la provincia de Buenos Aires; compensado por los muy buenos resultados de la Patagonia (+14,4%).

Pero un dato no menor es que la evolución de los guarismos respecto a 2013 fue más positiva en los últimos meses. Por caso, en octubre pasado el número de pernoctes creció 8,5% por el movimiento del turismo interno.

Fuente; Ladevi
08/01/2015

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