Mediante un decreto de necesidad y urgencia, el Gobierno volvió a declarar inamovibles el 24 de marzo, el 2 de abril y el 20 de junio. En efecto, en 2017 la práctica propiciaría dos fines de semana largos de tres días: se trata del 17 de agosto (de jueves pasa a lunes) y el 12 de octubre (de jueves pasa a lunes). El resto caen en sábado o domingo, bien porque se cumplen en un lunes o viernes.

Sin feriados largos por Navidad y Año Nuevo, que en otros años significaron una inyección de turismo para el periodo estival, y sumado al acto reflejo de que la ruta 2, principal vía de comunicación entre Buenos Aires y Mar del Plata (polo turístico por excelencia en verano), certificó un menor movimiento de turistas -en el último mes pasaron por el peaje de Samborombón casi 30 mil vehículos menos que en enero de 2016-, la primera foto de la temporada en el territorio argentino no se presenta alentadora. No obstante, los parámetros registrados en enero superan levemente las cifras de 2016, donde el propio ministro de Turismo, Gustavo Santos, había reconocido que el turismo interno había sufrido una merma promedio de dos dígitos en relación a 2015.

En este contexto y habiendo sido los fines de semana del primer mes del año los propulsores económicos en los diversos centros turísticos de Argentina, el Gobierno dio marcha atrás con los feriados y volvió a declarar inamovibles el 24 de marzo, el 2 de abril y el 20 de junio, con lo cual el sector pierde otro fin de semana largo y el turismo interno vuelve a sufrir otro golpe.

Al respecto y tras su rectificación, el Ejecutivo propone que en 2017 la práctica propiciaría dos nuevos fines de semana largos de tres días, y no tres como tenía estipulado: se trata del 17 de agosto (de jueves pasa a lunes) y el 12 de octubre (de jueves pasa a lunes). El resto caen en sábado o domingo (por ende, no se mueven) o bien porque se cumplían en un lunes o viernes (lo cual per se generaba un receso extendido).

En limpio, habrá sólo dos recesos de cuatro días (Carnaval y Semana Santa), siete de tres días y dos que quedan entre semana. El calendario sería prácticamente igual al que regía, salvo que con dos feriados puente de cuatro días menos (justamente lo que se hace al eliminar los «con fines turísticos»).

Por su parte, desde el MinTur continuaron con el mismo discurso y reiteraron que desde el Gobierno «buscan un equilibrio que beneficie y deje conforme a todos los sectores». En esta tesitura, Santos dijo que «somos defensores del sistema de los feriados largos», y ponderó: «El turismo no pierde porque amplía el verano hasta el 6 de marzo y cuenta con dos meses de temporada».

«CONSIDERANDOS» POLÉMICOS.

Luego de numerosas críticas por parte de los organismos de Derechos Humanos y el arco opositor, el Gobierno oficializó, mediante un decreto de necesidad y urgencia (DNU), su decisión de dar marcha atrás con la disposición que había declarado movibles los feriados nacionales de los días 24 de marzo (Día de la Memoria), 2 de abril (Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas) y 20 de junio (Día de la Bandera). En esta línea y a través del decreto 80/2017, publicado el miércoles 1° de febrero en el Boletín Oficial, enfatizó que «desde ningún punto de vista ha buscado desconocer el valor simbólico e histórico» de los mismos.

En la rectificación del DNU 52/2017, que había modificado el régimen de los feriados nacionales y eliminado los feriados «puente», se explicó que la reformulación del anterior esquema que databa de 2010 había obedecido a que el mismo «impactaba negativamente en la actividad productiva y en la cantidad de días de clase imprescindibles para el año lectivo».

En la misma sintonía subrayó que la norma mencionada tuvo por finalidad encontrar un balance en el diseño de diferentes políticas públicas, tanto las orientadas al desarrollo del turismo como las de fomento de la actividad productiva y la mejora de la calidad educativa.

«En consecuencia, se dispuso la eliminación de los feriados con fines turísticos y la movilidad de la mayoría de los feriados nacionales a fin de que se cumplan en días lunes, relacionándose este último extremo con el hecho de que los comercios en general desarrollan su actividad también los días sábados, y la movilidad del feriado permite el equilibrio entre la actividad comercial y el turismo», comunicó el flamante DNU.

Al efecto resolvió que «teniendo en consideración lo expresado precedentemente, resulta procedente sustituir el artículo 4° del ya citado decreto N° 1584/10, modificado por su similar N° 52/17, incorporando al listado de los feriados exceptuados de ser trasladados los correspondientes a los días 24 de marzo, 2 de abril y 20 de junio», concluye la norma en sus considerandos.

EL AGUA LLEGÓ AL RÍO.

Tras estos anuncios el sector privado se mostró, a medias tintas, desencantado con la rectificación de los feriados inamovibles, aunque su mayor enojo se remite a que el Gobierno saltó el debate legislativo del proyecto y zigzagueó la Declaración firmada por los titulares de las carteras de Turismo de 20 provincias, la Ciudad de Buenos Aires, la Cámara Argentina de Turismo y el coordinador del CFT del MinTur, enviada a fines de 2016 y donde ratificaron la importancia de los denominados fines de semana largos (incluyendo explícitamente los puentes) para el fortalecimiento del turismo interno y se comprometieron a trabajar conjuntamente para mantener su vigencia.

«No coincidimos con la nueva resolución del calendario de feriados», expresó Oscar Ghezzi, presidente de la CAT, quien adelantó que trabajarán para que en un futuro se pueda congeniar una adecuación que satisfaga a todos los involucrados. Asimismo lamentó los argumentos esgrimidos en el DNU y recalcó: «Desde la Cámara rechazamos rotundamente los considerandos del decreto. El texto no tiene consistencia y no contempla que el turismo es vital para la redistribución de la riqueza y la reactivación de las economías regionales». Al respecto añadió que «los feriados no sólo cortan la estacionalidad sino que además generan empleo y potencian el desarrollo de las ciudades y localidades. El fortalecimiento del turismo interno, a través de estas políticas, le permitió a Argentina ser una destino consolidado y que se muestra al mundo como un continente», enfatizó.

Para terminar bregó por la educación nacional pero aclaró que el turismo es parte esencial para el fortalecimiento y desarrollo económico del país.

«En San Juan quedó muy clara la postura del CFT y respecto a la importancia de los feriados y fines de semana largos para movilizar el turismo interno y agilizar a las economías regionales», manifestó Mariano Ovejero, presidente del Consejo Federal de Turismo, y ratificó: «Esta situación que conjuga diversas miradas y atañe a diferentes actividades, como turismo, educación e industrias, entre otras, se tendría que haber debatido en el ámbito legislativo porque es un tema que compete a muchos actores de la sociedad».

A su vez subrayó que así como el sector aplaudió las promociones y campañas para alentar el arribo de turistas internacionales realizadas en el exterior, «en el plano del turismo interno se tomó una medida que perjudica notablemente a la industria». Al respecto, Ovejero afirmó que «el sector deberá duplicar los esfuerzos y trabajos para mitigar una decisión errónea».

Por tanto detalló que en Salta un fin de semana largo implica un ingreso de alrededor 25 mil visitantes, cuya derrama económica es de $ 40 millones para la provincia.

«Perdimos otro feriado», resumió el presidente de la Faevyt, Fabricio Di Giambattista, quien se mostró ofuscado por la medida y aseguró que no entiende las explicaciones del decreto ya que «todos los actores del sector y los funcionarios nacionales saben del valor económico que significan los días turísticos para las ciudades y provincias».

Aceptando la decisión en pos de un equilibrio, el dirigente enfatizó que «espero que no perjudique a las economías regionales que el turismo tanto ayudó a desarrollar. Ojalá que en los próximos años se analice el impacto que genera esta medida y se compare con los resultados de los feriados que hoy se están relegando».

Por último remarcó que el estudio es una prioridad nacional, pero explicó que se pueden ajustar los tiempos y jornadas docentes para tener un equilibrio justo.

LA TEMPORADA NO REPUNTA.

En este contexto y tras haber recibido el turismo interno una mala noticia, el período estival sigue sin encontrar los mejores resultados. Las subas de precios, que en general promedian el 25% con respecto al último verano; los planes de financiación que desde hace tiempo seducen para viajar a países vecinos, en particular Brasil; el fenómeno de compras en Chile y el marcado retorno de la clase media a Uruguay; sumado a una platea que denuncia poca promoción; atentan contra un verano que aún no brilla.

En Mar del Plata la grieta se sigue expandiendo y mientras para algunos la temporada fue «similar» a la de 2016, para otros fue «un desierto». En efecto, la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mar del Plata aseguró que la temporada 2017 es «similar a la pasada en cuanto al nivel de ocupación, con un promedio de estadía de tres a cuatro noches»; al tiempo que Esteban Ramos, presidente de la Cámara Empresaria de Bares, Restaurantes y Afines (Cebra), opinó que «la temporada es aceptable, se trabajó muy bien el último sábado del mes. No está completo pero hay gente». En contraposición, Mercedes Morro, secretaria general de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) de Mar del Plata, consideró que el balance de lo que va de la temporada es «muy triste»; y enfatizó: «Esto es un desierto y va más allá del clima o de los precios. Debemos tomar en serio el organizar una temporada e imitar a países vecinos que plantean ofertas de financiación para que una familia tenga más posibilidades de viajar». En cuanto a números de los cinco fines de semana de enero, solamente en los últimos dos se vivió un clima de temporada con un importante arribo de visitantes. «Hasta el pasado 22 habían llegado un total de «915 mil visitantes, un 2% más respecto a 2016», detallaron desde el Ente Municipal de Turismo.

En la medida que no hay cifras oficiales, en Pinamar el balance de la temporada se mide por los ánimos de los empresarios. Para José María Ludueña, presidente de la Asociación de Concesionarios de Playa, «no viene siendo un verano de 10 puntos pero tampoco está tan mal». Desde la entidad que preside comunicaron que 3 de cada 10 carpas estuvieron vacías, cuando lo habitual es tener una ocupación del 90%. «Muchos aprovecharon las cuotas para viajar al exterior o lugares donde el clima es mejor», comentó.

En Salta, su gobernador, Juan Manuel Urtubey, señaló que la provincia logró romper la estacionalidad y dijo que en enero la actividad dejó más de $ 550 millones. No obstante, el presidente de la Cámara de Gastronómicos, Hoteleros y Afines de Salta, Eduardo Kira, lamentó la anulación de los feriados puente, al tiempo que declaró: «Vemos que gran parte del turismo se está yendo a países limítrofes por la coyuntura del cambio y no estamos haciendo nada a nivel nacional para revertir esto».

En Córdoba afirman que la temporada es satisfactoria pero no deslumbra. De hecho el común denominador desde Villa Carlos Paz, Santa Rosa, Mina Clavero y La Falda es que la primera quincena de enero fue floja, la segunda mejoró, y coinciden en qué disminuyó el gasto por visitante. Guillermo López Novoa, presidente de la Asociación Hotelera Gastronómica de Villa Carlos Paz, reflejó que la ocupación promedió en el mes rondó el 60%; mientras que el titular de la Agencia Córdoba Turismo, Julio Bañuelos, especificó que la mayoría de los que esta temporada vacacionan en Córdoba son cordobeses, y detalló que en el primer mes del año tuvieron una mejoría del 3% o 4% respecto a 2016″. Consultado sobre que en 2017 habrá menos fines de semana largos, Bañuelos declaró que «la primera lectura es preocupante: vamos a perder eso. Los empresarios están de acuerdo con ordenar los fines de semana de tres días. Creo que se priorizó un equilibrio de intereses. Nosotros recién vamos a medir y a decir si la medida fue positiva o negativa cuando transcurra todo el año».

Desde San Luis, el titular de la Asociación Hotelera de Merlo, Fabián Botta, sostuvo que las salidas a cenar «se han restringido y la gente se cuida un poco más». En sintonía agregó que «la gente que se hospeda en cabañas opta por cocinar y por eso los supermercados están abarrotados durante la temporada».

Por otra parte, en la Patagonia aseguran que la montaña sedujo más que la costa y Marcos Barberis, secretario de Turismo de Bariloche, afirmó que la ocupación tuvo picos del 90%. «Los turistas cuidan más el bolsillo. Por eso, muchos de los 200 restaurantes de la ciudad ofrecen menúes por $ 150. Las agencias de viajes promocionan ´combos´ de excursiones», indicó.

ASÍ QUEDA EL CALENDARIO.

27 y 28 de febrero: lunes y martes de Carnaval (inamovible)

24 de marzo: viernes, Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia (inamovible)

2 de abril: domingo, Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas (inamovible)

13 de abril: Jueves Santo (día no laborable)

14 de abril: Viernes Santo (inamovible)

1° de mayo: lunes, Día del Trabajador (inamovible)

25 de mayo: jueves, Día de la Revolución de Mayo (inamovible)

17 de junio: sábado, Paso a la Inmortalidad del Gral. M. Martín de Güemes

20 de junio: martes, Paso a la Inmortalidad del Gral. Manuel Belgrano (inamovible)

9 de julio: domingo, Día de la Independencia (inamovible)

17 de agosto: jueves, Paso a la Inmortalidad del Gral. José de San Martín (se pasa al lunes 21)

12 de octubre: jueves, Día del Respeto a la Diversidad Cultural (se pasa al lunes 16)

20 de noviembre: lunes, Día de la Soberanía Nacional

8 de diciembre: viernes, Día de la Inmaculada Concepción de María (inamovible)

25 de diciembre: lunes, Navidad

Fuente: Ladevi
11/02/2017

 

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