Son muchos los sitios de San Rafael donde hay grandes atractivos turísticos, y uno de  ellos es la denominada Laguna del Atuel en Alta Montaña en la zona de El Sosneado y desde donde nace el río homónimo.

 

Una de las excursiones más fascinantes es a la Laguna de Atuel y a las Termas de Correa, en la provincia de Mendoza, en el centro oeste de la República Argentina. Uno empieza desde la ciudad de San Rafael (donde se puede hospedar cómodamente desde la noche anterior, para empezar muy temprano) y se dirige a la localidad de «El Sosneado», donde hay una refinería de azufre que está abandonada.

 

Como es un sitio a 2500 metros de altura, conviene quedarse allí para irse aclimatando poco a poco. Al día siguiente, se puede continuar ya sea caminando o a caballo hasta la orilla de la Laguna Atuel y quedarse boquiabierto ante sus imponentes cascadas. 

 

Para pasar la noche, hay que acampar allí mismo. A la mañana siguiente, se sale temprano hacia las Termas de Correa, que están a 3700 metros sobre el nivel del mar, pero ya para entonces nuestro cuerpo se habrá acostumbrado a esta altura. Allí uno puede disfrutar de un delicioso baño termal y gozar de todas sus propiedades medicinales y curativas. Se regresa al campamento para cenar y pernoctar en este bello lugar. Al día siguiente después del desayuno se emprende el regreso. Todo este recorrido lo pueden hacer empresas especializadas que incluyen en sus paquetes a guías experimentados y todo el equipo necesario (caballos y monturas incluidas desde luego).

En el área de la laguna está la Reserva de Recursos y Reserva Hídrica Natural, que fue creada en el 2012, y abarca unas 70 mil hectáreas.

Se trata de una zona de alto interés turístico por sus bellezas paisajísticas. En la zona se encuentra también el Volcán Overo un atractivo importante para los andinistas, las cataratas del Atuel por las que se accede a caballo y en expediciones de montañas y cornisas. La Laguna por su forma aparenta ser un dique natural formado por una morena frontal de épocas glaciarias.

Sus heladas aguas provienen de diversos arroyos que nacen en glaciares vecinos emplazados a casi 5.000 metros de altura. El afluente principal de la laguna forma lo que se conoce como cascadas del Atuel.

 

En la zona se puede realizar avistaje de aves, cóndores, pumas, guanacos, hay aguas termales, aunque el principal atractivo es la cascada ya que son únicas en su tipo en el país. 

 

Para llegar hay que ascender por la Ruta 220 (de tierra) y luego de unos 60 kilómetros se arriba a las ruinas de la planta de procesamiento de azufre. Desde allí es necesario continuar a caballo, ya que no existen caminos para llegar hasta la laguna.

El desborde de las aguas produce una importante turbulencia y un sonido atronador al descargar su energía sobre enormes rocas que son movidas a su paso, para luego correr en forma zigzageante hasta llegar a localidad de El Sosneado.

En la zona ya se realiza la práctica de algunas disciplinas de turismo aventura, como el caso del rafting en el Atuel Superior.

Lo principal es ir con ganas de divertirse y regresar con una experiencia única en la mochila.

 

Fuentes: Diario de San Rafael y Minube

 

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