Los orígenes de la ciudad de Mendoza se esconden alrededor de la Plaza Pedro del Castillo.

 

Corría 1562 cuando el centro de la ciudad de Mendoza, por entonces perteneciente a la Capitanía General de Chile, fue situada al oeste del canal Cacique Guaymallén, donde hoy se encuentra la llamada «área fundacional».

 

El antiguo cabildo mendocino, la iglesia de San Francisco y la plaza mayor constituían el corazón de lo que fue la ciudad hasta su obligada mudanza después del terrible terremoto de 1861, tras el cual se ubicó en el actual centro, alrededor de la Plaza Independencia. 

 

Hoy, en el área fundacional, todavía encontramos la plaza, llamada Pedro del Castillo en honor a quien fundó la ciudad en 1561, del templo de San Francisco solo quedan ruinas preservadas y en donde funcionaba el viejo cabildo se encuentra el Museo del Área Fundacional. En su interior se aprecia una cámara subterránea que contiene los restos arqueológicos del Cabildo (destruido en el terremoto) y los restos del Matadero Municipal y de la Feria de Frutas y Hortalizas, que fueron construidos sobre las ruinas del primer edificio.

Claramente se observa el piso de las salas capitulares del cabildo, compuesto por baldosas criollas, y la placa de asfalto y baldosas rojas pertenecientes al matadero y al mercado de frutas, respectivamente.

Paso casi obligado para quienes visitan Mendoza, el área fundacional mantiene vivos los primeros recuerdos de la ciudad y ofrece un paseo que puede disfrutarse como parte de un city tour o bien individualmente, ya que es muy fácil llegar a pie desde el centro.

Se puede recorrer al área fundacional sin ingresar el museo, apreciar por ejemplo las ruinas del templo jesuítico San Francisco que están ubicadas en la esquina oeste de la plaza Pedro del Castillo. El edificio fue construido por los jesuitas entre 1716 y 1731. En el año 1767, cuando la Compañía de Jesús fue expulsada de los territorios hispanoamericanos, la iglesia pasó a manos de la orden Franciscana. En el año 1861 fue destruida por un terremoto devastador.

El lugar fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1941. Actualmente, aquí se aprecian sólo las ruinas del templo jesuítico, únicos restos visibles de la antigua Ciudad de Mendoza. De la vieja iglesia aún se conservan columnas de 15 metros de altura, una muralla de casi 2 metros de ancho y una escalera con 19 peldaños y dos arcos. También pilares de las bóvedas, machones y el muro de división con el colegio que estaba contiguo al templo. En el lugar existe también un Centro de Interpretación para el rescate y conservación de su patrimonio.

Sin embargo, una visita al museo aportará todos los detalles sobre la Mendoza antigua y sus pobladores. Allí se exhiben fotografías y maquetas que recrean la historia y evolución de la ciudad, además de objetos extraídos in situ que datan de la época del devastador terremoto.

 

El MAF es un museo arqueológico “de sitio e interpretación”, único en su tipo en la ciudad. Su objetivo principal es el de proteger y exhibir los restos materiales hallados en el lugar, pertenecientes a nuestro patrimonio. Las salas de exposición permanente exhiben, a través de diversos medios didácticos, las fases del poblamiento territorial mendocino y el crecimiento de la Ciudad. 

 

A través de iniciativas como la obra de teatro histórico “Huellas” (con sus funciones interrumpidas desde hace 20 años) y con la actividad “Una noche en el museo”, el Museo del Área Fundacional funciona como un centro cultural en que acerca la historia de la Ciudad de Mendoza a una gran cantidad de gente a través de narraciones atractivas para todo tipo de públicos.

En el museo hay guías a disposición todo el día. Los recorridos son en español e inglés únicamente. Pagando la entrada al Museo se puede ingresar también al Acuario Municipal, ubicado a unas cinco cuadras de distancia. El museo está abierto de martes a sábado de 9 a 19.

 

Fuente: InMendoza y ciudaddemendoza.gob.ar

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