Estos edificios patrimoniales son los que revelan la historia de la provincia. Las bóvedas, entre los más afectados. Más allá de los libros y los relatos, la historia de la provincia también se cuenta en los edificios patrimoniales, construidos en épocas pasadas. Con esta premisa un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Humanas, Sociales y Ambientales (Incihusa) del Conicet se encargó de relevar los 1.300 edificios patrimoniales de gran valor patrimonial ubicado en el área metropolitana de Mendoza.

Así se determinó que un tercio son de adobe, tapia o quincha y casi en su totalidad, unos 400 edificios patrimoniales, están deteriorados por la acción de la humedad capilar del subsuelo.

“Realizamos un diagnóstico general del área metropolitana, qué tipo de edificios patrimoniales forman nuestro patrimonio, tipo de obras, quiénes son los propietarios, dónde están ubicados y sobre todo su estado de conservación”, comenzó a explicar la arquitecta Silvia Cirvini parte del Incihusa y directora de la investigación.

“Tuvimos un gran universo de bienes afectados por lo que nosotros llamamos ‘humedad capilar’ que es la humedad que viene desde el subsuelo y sube por el muro, no tiene que ver con las lluvias o lo que viene del exterior”, señaló la experta. Para la investigadora esa humedad que se ve en los edificios de tierra hace peligrar su estabilidad lo que se agrava teniendo en cuenta que Mendoza es una zona sísmica.

Más allá de este relevamiento a los edificios patrimoniales, durante el proyecto, el grupo logró patentar un dispositivo y un método para medir la absorción capilar de agua en construcciones de tierra. “Creamos un equipo de muy bajo costo que se puede replicar en cualquier lugar”, remarcó Cirvini con satisfacción. Lo patentado consiste en un sistema para medir la absorción capilar en probetas de material disgregable -tierra- en presencia de agua.

“El aporte del dispositivo es generar una base para la probeta que está conformada por una piedra porosa y papel absorbente. Sobre este lecho, la muestra puede absorber la humedad, sin entrar en contacto directo con el agua”, precisó José Gómez Voltán, responsable del área experimental y técnica del desarrollo del proyecto.

“Dadas las características constitutivas de estos materiales -adobe, tapia-, la humedad produce una degradación con pérdida del mismo. Conforme va pasando el tiempo el espesor del muro va disminuyendo y reduce su capacidad portante, lo cual en Mendoza es sumamente relevante”, recalcó el ingeniero.

Actualmente, el equipo se encuentra trabajando para construir una tabla de correspondencia entre la humedad del material y su capacidad portante. “Con esta herramienta se podría inferir rápidamente su capacidad mecánica, lo que permitiría tomar líneas de acción inmediata que van desde su consolidación estructural hasta la orden de desalojo”, adelantó Gómez Voltán.

Actuar al respecto

Teniendo en cuenta la situación de los e edificios patrimoniales de la provincia, para el ingeniero es fundamental que cuando se trabaje en la restauración de los mismos se utilice el conocimiento científico disponible. “Así se pueden obtener obras más económicas, intervenciones de mejor calidad y soluciones que a largo plazo son beneficiosas”, manifestó el investigador.

Por el contrario, si no se actúa de esta manera el resultado son intervenciones erróneas. “Una lavada de cara o un maquillaje y a veces ese maquillaje es contraproducente”, explicó. Como una analogía, el experto indicó que un edificio que presenta una patología es como un enfermo al cual hay que hacerle un diagnóstico general y en base a eso “operar o curar”.

Cirvini coincidió con esta postura al señalar que para cada edificios hay que crear una solución particular. “También es fundamental determinar de dónde viene la humedad”, subrayó.

Durante el análisis de los edificios patrimoniales, el grupo dirigido por la investigadora tuvo una desagradable experiencia porque no se actuó con tiempo.

“Se nos pidió asesoramiento del campanario de la capilla de Merlo en San Luis que data del siglo XVIII y tenía humedad a pie de muro”, contó. Los expertos determinaron que estaba en inminente peligro y que había que apuntalarlo de forma urgente. “Pero lamentablemente no se hizo nada y en febrero se cayó”, relató.

De todas maneras, para llevar tranquilidad a la población la arquitecta aseguró que en el área metropolitana de Mendoza no hay edificios patrimoniales que presenten un peligro inminente.

Rutas culturales

Tras haber relevado los edificios patrimoniales de Mendoza, el grupo de investigadores utilizó la información para crear una serie de rutas culturales como una forma de revalorizar el patrimonio de la provincia.

“La idea fue utilizar esta información que obtuvimos y mostrar de manera actualizada algunas rutas posibles para hacer recorridos que aporten a la cultura y a la educación”, contó Silvia Cirvini investigadora principal del Conicet en el Incihusa. Este nuevo proyecto intenta revitalizar e integrar a la vida del presente esos bienes integrándolos en rutas o recorridos. En un principio son tres las rutas elegidas: sanmartiniana, del habitar y del vino.

“Hemos empezado por la sanmartiniana porque estamos en el bicentenario de cuando San Martín vivió en la provincia”, explicó la experta a la vez que comentó que hay muchos aspectos de la vida cotidiana del libertador que todavía se desconocen. “Queremos recrear su vida en la memoria de los mendocinos y proteger los pocos edificios que quedan vinculados a la gesta”, precisó. En este caso, se está trabajando en un video para su difusión.

La segunda ruta tiene que ver más con lo arquitectónico. “Es la ruta del habitar que toma toda la historia de la vivienda en la región. La misma incluye viviendas de principios de siglo XIX hasta mediados del siglo XX”, destacó Cirvini.

Por último, aparece la ruta del vino. “No se trata del turismo que se ofrece hoy con respecto al vino, sino que tiene que ver desde la perspectiva de contar la historia incluyendo bodegas y cómo la vitivinicultura fue modelando el paisaje de la provincia”, señaló.

Ficha técnica de los edificios patrimoniales

Ubicación

Denominación: Bóvedas de Uspallata.

Dirección: A 3 kilómetros al norte de la Villa de Uspallata sobre el camino que conduce a la estancia San Alberto y a Barreal (San Juan) apenas se atraviesa el arroyo Uspallata.

Departamento: Las Heras.

Distrito: Uspallata.

Historia

Fecha de construcción: 1790 c.

Comitente: Corona española.

Propiedad: Estatal – municipal.

Uso original: hornos de fundición.

Uso actual: museo histórico.

Corriente estilística: vernácula colonial.

Valoración

Estado general: malo.

Ponderación de valor: Muy valioso.

Protección: Es Monumento Histórico Nacional (según el decreto nacional N° 30835/1945). En 1997, por decreto nacional N° 437/1997 se declara también Monumento Histórico Nacional a los restos del molino hidráulico que se encuentran próximos al edificio de las Bóvedas, ambos monumentos se integran espacialmente. También posee declaratoria municipal (ordenanza N° 33/1999; resolución N°1010/1999).

Fuente: Diario Los Andes
23/04/2015