Los apasionados de las vacaciones en absoluta libertad, esos que prefieren quedarse donde les gusta un par de días más sin estar atados a rutas fijas o reservas de hoteles; los grupos de amigos que diseñan largos viajes y quieren gastar menos y las familias numerosas, son el público ideal de los motorhomes. Eso sí, el componente aventura también está dentro de las opciones de estas vacaciones rodantes.

Ducha frío – caliente, heladera, inodoro con bidet de mano, guardarropa, pantalla táctil color, botiquín, televisor, termotanque y ducha, son algunas de las comodidades que ofrecen los modelos full de las casas rodantes. Es importante al momento de elegir casas rodantes, tener en cuenta la cantidad de pasajeros y necesidades que mejor se ajusten al grupo ya que las alternativas son variadas. Hay quienes privilegian el ahorro de combustible, otros el baño y están los que prefieren las dependencias, en especial si el periplo es con niños.

“Parar en una estación de servicio en la noche y seguir viaje o utilizar zonas públicas para estacionar mientras se recorre el destino, es conveniente a nivel monetario y además muy cómodo” señala Fabián Moreno de Godoy Cruz, quien comenzó a salir con su familia y un grupo de casillas rodantes hace muchos años y en el último verano utilizó el motorhome de sus padres para recorrer el sur con sus amigos. “En los parques nacionales dejábamos las casas rodantes con los guardaparques y emprendíamos la recorrida por los senderos.

En Bariloche estacionábamos cerca de los boliches y al día siguiente junto a un lago. Un lujo indescriptible”, dice. “Además realmente disfrutás la libertad porque en los tramos insoportables de la Patagonia: parábamos, cocinábamos alguna cosa, hasta jugábamos al fútbol y cuando queríamos regresábamos a las rutas”. Mariela Chávez, por su parte, oriunda de Guaymallén, indica que “te tiene que gustar andar de un sitio a otro y adecuarte a los servicios del vehículo: no es un hotel, ni una casa ni una carpa. Es parte de todo eso y encima te lleva”.

Por lo general utilizamos campingas y conocemos a gente en el camino con los que hacemos caravanas y avanzamos algunos tramos. “Los fanáticos de las casas rodantes somos solidarios y aventureros”.

Aficionados a las casas rodantes

“El placer de llegar a ninguna parte, de detenerse donde se le antoja, de volver en cualquier momento”, reza el logo de la página web del Ranchomóvil Club Argentino de Buenos Aires. Claudio Marco, su presidente, explica entusiasmado: “La ventaja que ofrece este tipo de turismo es la autonomía. Nuestra institución tiene ya 40 años, pero últimamente la cantidad de personas que disfrutan de este tipo de viajes ha crecido. Somos una red de club de amigos que considera ésta como la mejor manera de conocer la República Argentina”.

El Club suele organizar salidas en caravana y comidas comunitarias con el fin de compartir experiencias con otros aficionados. Marco añade que en su gran mayoría, los miembros de la institución son radioaficionados, lo que convierte a este tipo de turismo en casas rodantes “no sólo en un modo familiar de viajar sino en una forma segura de emprender la travesía sobre un hogar de cuatro ruedas”.

Rodanteando es otra red que aglutina viajeros interesados en intercambiar experiencias, opiniones, información útil y, sobre todo, el disfrute por el viaje en motorhomes. Sergio Omar Molleker reside en El Calafate y es uno de ellos.

“Poder viajar cómodamente, con mi señora y mis cuatro hijos, parando para disfrutar de este hermoso país. Esa oportunidad sólo me la brinda el motorhome”, asegura. Su entusiasmo se traduce; no sólo en la explicación de los motivos por los cuales elige el móvil como medio de vacacionar sino en la metamorfosis que el vehículo sufrió hasta llegar a transformarse en lo que es hoy

. “Compré un micro que estaba a dos años de salir de línea y le dí de baja como transporte. Hice la verificación técnica con un ingeniero homologador y el resto del proceso fue como construir una casa. Con él pudimos cumplir nuestro último viaje, desde El Chaltén a la Quiaca”, explica. A los Molleker sólo les resta conocer Tierra del Fuego y Formosa, del territorio argentino y proyectan un futuro viaje a Perú y Colombia.

Fuente: Diario Los Andes
25/11/2014

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