La Pampa del Leoncito, a 210 km de Mendoza, en la provincia de San Juan, un lugar en plena cordillera que parece un valle lunar.

Si vas temprano, lo mejor es ir por Villavicencio, para no perderse esa subida increíble entre valles y quebradas. Pasás el hotel y seguís cuesta arriba, con paisajes que te van a cautivar no sólo por su belleza sino por el vértigo de la altura al girar en cada curva. Sin darte cuenta ya estarás en San Juan.

El camino pedregoso de montaña se convierte en asfalto y en lugar de ir hacia Uspallata tomás al norte, hacia la estancia San Alberto. Andás un rato por el valle que separa la Cordillera Principal de la Precordillera y sin advertirlo llegás a la Pampa del Leoncito. La tierra cuarteada de una planicie perfecta hace las veces de pista para diversos deportes de aventura.

 

En la Pampa del Leoncito , dependiendo de la época del año, te encontrás con la gente que practica carrovelismo y podés alquilar esos vehículos de viento entre las 15 y las 18. Es como hacer windsurf pero en la tierra. 

 

La planicie conocida como Barreal Blanco o Pampa El Leoncito, en Calingasta, brinda el mejor escenario para la práctica de carrovelismo, una experiencia única que se vive sobre un vehículo a vela que de desplaza propulsado por las ráfagas del viento y desde el cual se obtienen excelentes vistas de la cordillera.

 

El Parque Nacional El Leoncito, en el sudoeste de la provincia, sobre los faldeos occidentales de la Sierra del Tontal, en Calingasta, a 2.250 metros de altura y a 34 kilómetros del pueblo de Barreal, contiene a dos de las estaciones abiertas al público: el Complejo Astronómico El Leoncito (Casleo) y el Observatorio Astronómico Carlos Ulrico Cesco. 

 

Si te interesa la astronomía podés visitar el observatorio astronómico El Leoncito, que forma parte del Parque Nacional El Leoncito. Durante el día se pueden hacer visitas de 10 a 12 y de 15 a 17.30, en el período 1 de octubre al 31 de marzo. También se pueden hacer observaciones nocturnas si llegás al complejo alrededor de las 17.

Las características del cielo en esta parte del mundo son inmejorables para mirar las estrellas y observar la órbita de los planetas: el turismo astronómico se potencia cada vez más en San Juan, que cuenta con uno de los cielos más diáfanos de Argentina y un clima y geografía privilegiados que le permite tener 300 días de sol (o despejados a la noche) al año.

El Casleo, al que se llega tras recorrer un camino custodiado por álamos y sauces, tiene como protagonista central a un telescopio de 40 toneladas que funciona con dos espejos, uno de ellos de poco más de dos metros de diámetro.

Además, cuenta, en el interior de la cúpula, con el Telescopio Astrográfico Doble, donde los turistas pueden apreciar una interesante colección de fotografías del Cometa Halley tomadas en 1986, y el Círculo Meridiano Automático, un instrumento único en Argentina y que permite observaciones especiales.

 

La visita diurna al Casleo se complementa con el recorrido de varios senderos interpretativos que son guiados por una precisa cartelería que acompaña al visitante en un trekking tranquilo, inmerso en un paisaje espectacular entre manadas de guanacos, cascadas y la imponente vista de la cordillera de Los Andes. 

 

En la inmediaciones del Parque se puede acampar, también podes ir hasta Barreal, el pueblo sanjuanino de montaña que tiene cabañas y dos o tres lugares típicos para comer algo. O vas al río, que está a 5 minutos, y te tomás unos mates al pie de la cordillera.

Al final, te volvés por Uspallata, con una nueva experiencia que le cambia la onda al domingo o a cualquier día de la semana que vos elijas!

 

Fuentes: InMendoza por Diego Berna y La Capital

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