Ubicada en Rodeo del Medio, es Monumento Histórico Nacional pero estaba en ruinas y a punto de derrumbarse. El municipio decidió en 2008 reconstruirla y el martes la reabre.

La Casa de los Molina, sobre la ruta Provincial 50, en Rodeo del Medio (Maipú), en el límite con General Ortega, es una casona de finales del siglo XIX que tenía todas las posibilidades de desaparecer, como tantos otros bienes patrimoniales que perdió la provincia. Declarado Monumento Histórico Nacional en 2008, se había convertido en una tapera, semiderruida y a punto de caerse.

Por ello, el municipio de Maipú dispuso tomar un atajo directo y encaró su reparación, sin esperar la autorización de la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos de la Nación.

¿Hizo bien la Municipalidad o procedió mal? Quedará para la discusión técnica. Lo cierto es que el martes, a las 20, los habitantes del lugar (que están exultantes y felices por la restauración) y las autoridades de la comuna inaugurarán la renovación de la histórica residencia de varios gobernadores de Mendoza, los Molina.

La histórica casa, según una corriente oral no documentada, habría recibido al general José de San Martín en 1817, antes de iniciar su campaña libertadora a Chile y Perú. La presencia del Gran Capitán no está debidamente probada, pero es repetida por la tradicional oral que atravesó los tiempos hasta hoy.

Réplica exacta

La recuperación de la propiedad fue tarea plena del municipio, destacando en el lugar operarios que se capacitaron en la técnica de construcción en barro, y que realizaron la réplica de la casona ateniéndose al modelo de casa que se mostró en una película de 1949 de la recordada productora Film Andes, llamada «Alamos talados», basada en una novela del sanrafaelino Abelardo Arias.

La casona está lista para ser habilitada, aunque faltan obras que serán encaradas el año próximo.

El guía para recorrer los trabajos de recuperación patrimonial fue Rubén Peruzzi (51), un defensor de Rodeo del Medio, que estuvo involucrado en el salvataje de la casa de la benefactora Lucila Barrionuevo de Bombal, hoy centro cultural del pueblo.

Rubén fue designado por la Dirección de Cultura y Turismo de Maipú como encargado general de la restauración de la propiedad ubicada en la ruta 50. Y se tomó la tarea a pecho, ejerciéndola como un director de obra.

El proyecto que terminó poniendo de pie otra vez el histórico inmueble lo realizó el equipo de arquitectos y colaboradores del área de Patrimonio del municipio, que hoy conduce Rubén Impagliazzo, y que anteriormente tuvieron a su cargo María Liliana Michelán y Fabián Villa.

Peruzzi explicó que la casa es de aproximadamente 1798, pero a lo largo de los años fue sufriendo modificaciones y ampliaciones.

La mandó a construir Pedro Molina, cuatro veces gobernador de Mendoza; luego la habitó su hijo, Luis Molina, también mandatario provincial, y posteriormente se instaló allí el nieto de Pedro, Javier Molina, quien se casó con Adela Videla Correas, con la que tuvo varios hijos.

La menor, Carolina Molina de Baca, heredó la propiedad y la protegió mucho. El solar pasó entonces a un sobrino que vino de Buenos Aires, pero que al poco tiempo se desprendió del inmueble. El momento coincide con la falta de mantenimiento, el saqueo y la usurpación de la propiedad, que quedó prácticamente en ruinas.

En situación calamitosa y ocupada ilegalmente, el municipio la salvó de un remate inminente, tomando la posesión de la propiedad. En 1998 el solar fue declarado Monumento Histórico Nacional.

A partir de ahí, se suceden idas y vueltas para lograr su recuperación definitiva, sin que ninguna iniciativa se plasmara en éxito hasta 2008, cuando el ex jefe comunal Adolfo Bermejo tomó la decisión de encarar el arreglo, que costó finalmente $ 4.000.000.

De la construcción original quedaba sólo una bóveda; las otras tres se habían desplomado por falta de mantenimiento y el paso del tiempo. Los operarios municipales las reconstruyeron con las mismas técnicas y materiales originales, además de poner en valor el resto de la propiedad. Ahora queda para una tercera etapa la restauración del área de servicio, las caballerizas y la colocación de la verja de cierre perimetral.

Algunas particularidades

Peruzzi explicó que la bóveda norte quedará sin el revoque interior para que se pueda observar la técnica de adobe empleada.

La casa se observa pintada de blanco con un zócalo de color terracota o rojo en el frente, como antaño. Los pisos son de pinotea y las baldosas calcáreas. Se hizo además una importante inversión en mobiliario, imitación del que existía en sus tiempos originales. También se instalarán rejas que lucirán como las de aquellos días.

Otro aspecto que se apreciará cuando se habilite al público es un trabajo fotográfico de Luis Vázquez, profesional de la zona, que retrató la casa en su estado de abandono anterior. Liliana Cué aportó el retrato al óleo de Pedro Molina y otro del general San Martín.

La histórica edificación ingresará en un circuito de visitas guiadas y en el catálogo turístico de Maipú. Será administrada y exhibida con los criterios que se emplean en el Palacio de San José de Entre Ríos.

El director de Cultura maipucino, Cristian García, manifestó que el municipio asumió la responsabilidad de la obra porque la Comisión Nacional de Museos y Lugares Históricos no actuó con la celeridad que se esperaba. «El funcionario dijo que lo hecho hasta ahora es 70% de lo planeado, y que el resto se encarará en 2015.

Miguel Títiro. Los Andes: sábado, 05 de octubre de 2013

Artículos Relacionados