La modalidad de convertir viejas bodegas, surge como un nuevo modo de seguir aprovechando el turismo vitivinícola de Mendoza.

El turismo vitivinícola viene creciendo en el mundo entero, y Mendoza no es la excepción. Los prestadores y operadores buscan cada vez más alternativas para poder atrapar al público que gusta de estas experiencias y, en el último tiempo, una de las propuestas ha sido convertir viejas bodegas en desuso en hoteles o restaurantes.

Según informa el sitio Diario San Rafael, en el sur provincial hay claros ejemplos de esta nueva tendencia. Uno de ellos es “La Bodega”, un apart hotel donde conviven la estética de una vieja bodega con departamentos y unidades de alojamiento, en una combinación más que atractiva. Este emprendimiento se encuentra ubicado en el distrito de Las Paredes, apenas a unos 10 minutos del casco céntrico, ubicado en la calle Las Vírgenes al 2800.

Las 8 piletas de 14.500 litros que alguna vez albergaron la producción vitivinícola de inmigrantes italianos, hoy son parte de una estructura hotelera, donde pueden descansar y disfrutar los visitantes.

Esta tendencia se repite en diferentes puntos del país. Por ejemplo en la ciudad de Cafayate, en la provincia de Salta (reconocida por sus vinos de altura) donde el Cafayate Wine Hotel, pasó de ser una centenaria bodega típica de Salta a un hotel de lujo.

La propuesta es muy popular en España, donde estos viejos establecimientos, son reconvertidos en restaurantes u hoteles como la vieja bodega Blasi en Cataluñya que hoy es un restó, al igual que la Penafiel en Valladolid; como así también el actual hotel Cosme Palacio en el País Vasco, que otrora fuera una productora vitivinícola.

Si bien son muchas las fincas o aparts que se encuentran insertos en zona de bodegas y viñedos, esta alternativa se abre como una apuesta importante para recuperar espacios emblemáticos y pintorescos como viejas bodegas abandonadas y ya no productivas, para el deleite de cientos de visitantes.

Fuente: El Sol Online
07/05/2015