Promocionado por las agencias de viaje que confían en poder dejar contentos a sus clientes, recomendado de boca en boca o puntuado de manera excelente en las páginas digitales o las revistas más confiables a la hora de elegir destinos, el Valle de Uco es uno de los sitios predilectos para los turistas. Lo que más los motiva al momento de elegir visitarlo es el renombre que han logrado sus vinos y bodegas en el mundo y que está ubicado en un lugar predilecto para apreciar la montaña. Ya en el lugar, aseguran que las expectativas se ven superadas. UNO compartió con ellos distintas experiencias para ver desde sus ópticas qué hace especial a este terruño.

Familiaridad y buenos platos

“Bienvenidos a nuestra casa que también es tuya”, está escrito con tizas en una pizarra que da la bienvenida a La Azul, el restorán de la bodega boutique homónima ubicada en la ruta 89, en Tupungato. La sencillez del anuncio se traslada inmediatamente a la escena, apenas uno se asoma a la galería, en donde a los comensales los aguardan mesas de madera y sillas de totora de colores o sillones sobre el pasto, a la luz del sol y con la montaña de frente, mientras suena una chacarera de fondo y Ezequiel Fadel Hinojosa, su dueño, los recibe.

“Sentimos felicidad. Estamos encantados, es un lugar para expresar amor. Pero no tenemos palabras para describirlo”, comentó Elio Moro, oriundo de Brasil, mientras degustaba un Malbec nacido de la viña que se ubica en la parte posterior de esta finca y que es una de las cuatro variedades que se maridan con la propuesta de 5 pasos. El menú empieza con una sopa de espinaca con crotones fritos y pimentón ahumado y continúa con pizza a la parrilla, empanadas al horno de barro y distintas carnes a elección.

Con su mujer, este turista extranjero le comentó a UNO que, incentivados principalmente por conocer destinos relacionados al vino, se decidieron por Mendoza antes que Italia –era su otra opción– y que llegaron a este restorán del Valle de Uco a partir de las recomendaciones en internet y encantados por las imágenes que veían. “Teníamos un poco de miedo porque no conocíamos la finca y no sabíamos si en verdad era así, pero este escenario es encantador. Es más bonito de lo que pensábamos”, aseguró. Este turista no buscó disimular en ningún momento la satisfacción que sentía y que lo llevó, luego, a expresar sin tapujos: “Dios no es brasileño, Dios es argentino”.

Mientras, un contingente de norteamericanos oriundos de Arizona empezaba a sacar fotos de la vista de la cordillera de los Andes ya antes de sentarse y desde otra mesa se escuchaba que una mujer decía: “¿Me sacás una fotito? Esto es impagable”.

Esta opción se completa para muchos con una visita guiada a la bodega. Entre los que más los eligen, su dueño aseguró que el 70% es extranjero (en especial de Brasil) y el resto argentino, con mucha afluencia del mendocino. “Es como venir a comer a la casa de un amigo, es como sentarse en su patio y que él te sirva”, cerró su anfitrión, revelando lo que considera el secreto para dejar conforme a sus visitas.

Degustaciones a elección

Los Caminos del Vino se vuelve una marca identitaria de la región en materia enoturística y eso hace que distritos como Gualtallary, Los Árboles, Los Chacayes o Vista Flores sean recorridos diariamente por cientos de personas.

Con el propósito de conocer esta ruta llegaron a la bodega Domaine Bousquet, también en Tupungato, tres parejas de brasileños que viajaron a Mendoza atraídos por el Aconcagua y para conocer más del mundillo del vino.

Por eso, en la agenda que ellos mismos fueron armando incluyeron a la región como uno de los destinos imperdibles en el itinerario. En la jornada en el Uco conocieron la bodega La Azul, almorzaron en Tupungato Divino y finalizaron el recorrido en la cava de esta bodega de dueños franceses, reconocida a nivel internacional por sus vinos orgánicos.

“Tomamos mucho vino de Argentina y de Chile. Los del Valle de Uco se escuchan allá”, contó Emanuel Reis Botello, comentando que ellos pertenecen a un club de vino que funciona en la web a través del cual pagan para que les lleguen a sus domicilios en Minas Gerais las botellas más recomendadas por los especialistas, entre las que afirmaron que se encuentran algunas de este terroir.

“Son diferentes, son buenos, en su mayoría nos gusta el Malbec. Lo que más nos atrae en bodegas son las más tradicionales”, expresó Ana María Moraes Elisei, destacando también que además de la explicación detallada que recibieron sobre todo el proceso de producción del vino, recorrido que es demandado mucho en Bousquet, les ha había encantado ver la cordillera nevada.

Relax y comodidad de posada

A pesar de que la tarde anterior el granizo había caído en seco en las cercanías de la finca La Pampa y de la lluvia que le siguió, desde la Posada del espacio Salentein, en Tunuyán, el cielo lucía celeste la mañana del viernes, mientras el sol doraba los racimos. Con ese marco, desayunaba en el restorán del lugar la familia Tauziet, oriunda de Olivos.

“Vinimos para acá principalmente entusiasmados por la ruta del vino, que le gusta mucho a mi marido, que es el que más conoce, y nos habían dicho que esta posada era una de las más lindas. Más allá de todo eso, el paisaje es divino”, detalló Cecilia, mientras jugaba con Felipe, su pequeño hijo de 1 año y 4 meses. “Él es el que más está disfrutando”, acotó además de describir las comodidades y la excelente atención en este hospedaje que cuenta con 16 elegantes habitaciones con detalles hogareños pero de primer nivel y al que llegan, según comentó la supervisora Ivy Reynoso, turistas que buscan relajarse, disfrutar de la naturaleza y del paisaje valletano.

La tranquilidad que se percibe en el lugar, sus amplios espacios y la cercanía con la montaña fueron otros de los puntos altos destacados por la pareja bonaerense, que también resaltó la buena cocina, lo que ellos consideran importante: “La comida es fundamental para acompañar un buen vino”.

A pesar de que la estadía promedio allí es de dos noches, esta familia eligió pasar 4 días en esta posada, después de varios días en la ciudad de Mendoza. “Queríamos conocer las zonas más reconocidas por sus vinos. Ya fuimos a Luján y a Maipú pero queríamos venir al Valle de Uco, que es nombrado por sus vinos de altura y porque tiene bodegas muy buenas”, comentó Pablo.

El tango como excusa

“Me encanta la combinación. Será que me estoy poniendo viejo que ahora recuerdo cuando mi papá me despertaba con un tango. Y esta iniciativa me parece fantástica”, soltó Jorge Moreno, nostálgico como la pieza que sonaba en la terraza de Monteviejo, una de las flamantes bodegas de Clos de los Siete, en Tunuyán. Allí se dio el sábado al mediodía una de las citas del programa Tango por los Caminos del Vino.

Este mendocino aprovechó la estadía en la provincia de un grupo de congresistas amigos para invitarlos a que compartieran juntos este evento en Vista Flores. “Los mendocinos son muy buenos anfitriones y esto aparte supera todas las expectativas. Por la belleza del lugar, por este entorno, por la gente”, aseguró Aníbal Cassanelli, de Mar del Plata. Con ellos también concurrieron turistas de Santa Fe y de Brasil.

“La ubicación es especial, impacta” comentó Mónica Squartini, quien también disfrutó del show en grupo, provenientes la mayoría de Godoy Cruz y de la capital mendocina, y también de Buenos Aires y Río Negro.

En esta oportunidad, la zona descubierta del tercer piso de la bodega que tiene como enólogo a Marcelo Pelleriti se convirtió en una pista de baile donde Lucas Galera y Andrea Laucieri dictaron clases de tango y milonga.

Luego, el concierto tuvo lugar en la bodega vecina Diamandes y fue en homenaje a Gardel con Victoria Di Raimondo, Ezequiel Acosta y Elbi Olalla, de Altertango. El programa terminó con un almuerzo de tres pasos con maridaje de vinos.

Fuente: Diario Uno
02/10/2105

 

 

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