El enoturismo argentino está creciendo a pasos exponenciales. La propuesta es tan atractiva como diversa, ideal para escaparse unos días antes que arranque el año, en pareja, con amigos o en familia.

Al contrario de lo que muchos piensan, el enoturismo es una actividad que propone entretenimiento para todos, incluso para familia con chicos. Se sabe que Mendoza es el epicentro y acapara casi toda la atención, ya que concentra más del 80% de la producción de vinos. Además, el marco de la Cordillera de los Andes propone un atractivo en sí mismo. Durante el verano las visitas a bodegas se multiplican, más allá que los enólogos estén de vacaciones, descansando y preparándose para encarar la nueva cosecha.

 

Las alternativas que ofrece el enoturismo son cada vez son más entretenidas y abiertas a todo público. Las actividades no solo se limitan a una recorrida por la bodega y los viñedos, terminando con la cata de los vinos en el wine shop. 

 

El placer de descansar y disfrutar la naturaleza que ofrece el paisaje vitivinícola ha posibilitado la aparición de muchos lodges y hoteles boutique entre viñas. También, las bodegas entendieron que hay que entretener a todo aquel que se digne en ir hasta la bodega. Es por ello que en los programas hay actividades para todos los gustos, desde juegos infantiles y espacios para dibujo dedicados a los más chicos, hasta la posibilidad de convertirse en enólogo por un día.

 

El turismo aventura también forma parte de la oferta con caminatas, cabalgatas y bicicleteadas por los viñedos. También se pueden hacer deportes como golf y tenis, o relajarse en los diferentes spas.

 

Pero todo eso pasa a segundo plano, ya que el foco está puesto en la gastronomía para lograr que los visitantes vivan momentos únicos, siempre acompañados de vinos. El objetivo es que cada uno se lleve recuerdos inolvidables que puedan revivir cada vez que descorchen una botella en casa.

 

Recorriendo bodegas mendocinas

Existen muchos restaurantes de bodega en la Primera Zona (Luján de Cuyo y Maipú) para visitar antes o después de hacer las degustaciones, y el recorrido de esta “ruta del vino” se puede hacer en el Bus Vitivinícola, al mejor estilo hop on-hop off como en las grandes ciudades del mundo. Pero a media mañana se puede empezar por visitar una pequeña bodega como Cruzat, la única dedicada exclusivamente a la elaboración de vinos espumosos bajo el método tradicional, que ofrece cuatro programas diferentes (en español, inglés y portugués). Un entretenido recorrido por la “fábrica de espumosos”, donde chicos y padres aprenden sobre todos los procesos: viñedo, producción, degustación y práctica de aromas.

Durante la degustación que hacen los adultos (3 espumosos a su elección), los chicos diseñan y pintan la etiqueta de la botella de Cruzat que se llevan sus padres de souvenir. Para los amantes de las burbujas, hay una experiencia para conocer el exclusivo Cruzat Millésime 2006, el ícono de la casa. Contempla desde el manejo de los viñedos hasta el añejamiento en botella, con degustación del vino base para futuro Millésime, dos espumosos de la línea Cuvée y el Millesime 2006.

 

“Creando burbujas”, además de un recorrido por los viñedos y el área de producción, es una actividad que propone dejar de ser turistas para convertirse en “elaborador de espumoso”, agregando el licor de expedición a su botella, corcho, bozal y etiquetando a su gusto, más allá de degustar tres vinos. 

 

A la hora del almuerzo, lo ideal es ir a una bodega que posea un buen restaurante, y Susana Balbo Wines, es una de ellas. En Osadía de Crear, uno de sus dos restaurantes, se puede disfrutar una propuesta gourmet especialmente diseñada por el reconocido chef Hernán Gipponi, con menús de 3 y 5 pasos que ofrecen diferentes conceptos maridados con vinos de la bodega. Además, los visitantes pueden elegir realizar distintas degustaciones o vivir distintas experiencias, como convertirse en enólogo o chef. Mientras, los niños pueden disfrutar del aire libre en los juegos infantiles de los jardines de la bodega. Cabe destacar que en 2018 la bodega recibió el máximo premio en turismo de la revista internacional The Drinks Business a la “Mejor Contribución al Turismo de Vinos y Licores”, con el que Susana Balbo Wines fue reconocida por crear una experiencia de “turismo de los sentidos y del terroir”.

 

Otro de los lugares muy concurridos por sus vinos y la gastronomía, pero principalmente por el personaje, es Casa Vigil; del reconocido winemaker de Catena Zapata, Alejandro Vigil. 

 

Desde mayo de 2018 alcanzaron el primer puesto en Tripadvisor como restaurante de bodega en Mendoza. Posee diferentes ambientes inspirados en La Divina Comedia, en los cuales se pueden degustar los vinos de El Enemigo mientras se almuerza o cena. El anfitrión suele estar con su familia saludando por las mesas y compartiendo su gran conocimiento del vino argentino, y su pasión por el Malbec y el Cabernet Franc.

 

Otros restaurantes muy destacados de bodegas son Espacio Trapiche y El Fogón (Bodega Lagarde). En el primero, el chef Lucas Bustos se luce con un menú de estación muy innovador inspirado en la huerta orgánica que él y su equipo cuidan minuciosamente. Por su parte, en El Fogón se ofrece una cocina de viñedo, basada en una combinación de variadas técnicas de cocción en fuego –chapa, rescoldo, asador, llama y hornos- con ingredientes autóctonos. Se elaboran recetas de autor con raíces en la cocina regional mestizadas por recetas de origen itálico.

 

Fuente: Infobae, Por Fabricio Portelli

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