Los empleadores de agencias y operadoras deberán empezar a pagar una contribución obligatoria equivalente al 1% del salario que abonan a sus trabajadores. Con lo recaudado se financiarán las actividades de capacitación y fortalecimiento institucional del Incatur, conformado por la Faevyt (que tiene 9 de los 12 cargos de la Comisión Directiva) y el sindicato de Comercio. Si el 100% de los empresarios cumplen con el aporte podrían percibirse $ 50 millones al año (aunque en la entidad dicen que el número es menor).

Después de casi dos décadas desde que se lo empezó a imaginar, y a casi 10 años de que se lo plasmó formalmente en el Convenio Colectivo de Trabajo vigente (CCT 547/08), esta semana empieza a regir el aporte patronal para el Instituto de Capacitación Turística (Incatur), conformado por la Faevyt (que en la Comisión Directiva tiene 9 de los 12 miembros) y su contraparte sindical, la Faecys.

Con lo cual, desde el 1° de abril –pagadero hasta el 10 de mayo– todas las agencias y operadores de turismo del país deberán empezar a abonar una contribución obligatoria consistente en el 1% de la remuneración total (básico más adicionales) que paguen a sus trabajadores incluidos en el CCT 547/08.

El comienzo de la vigencia de este fondo convencional tiene que ver con que hace un mes se cumplió el último de los trámites pendientes: la aprobación de la personería jurídica y los estatutos del Incatur. De esta manera, tanto la Faevyt como la Faecys quedaron habilitadas para iniciar la recaudación del aporte, que del 1° al 10 de cada mes las empresas deberán abonar en el Banco Santander o a través de Rapipago utilizando las boletas de pago emitidas vía la web del Instituto (www.incatur.org.ar).+

Hasta ahí llegan los detalles brindados por la Federación, que se llamó a silencio hasta el 10 de abril, cuando brindará una conferencia de prensa sobre el tema. La reserva está dada porque la semana que viene habrá una reunión con los representantes gremiales, donde se terminarán de consensuar algunos puntos sensibles sobre la operatividad del Instituto. En el mismo encuentro se esperar avanzar rápidamente en la firma del acuerdo salarial 2017, que seguramente estará en línea con lo firmado por la rama mercantil días atrás (20% en dos tramos y cláusula gatillo para acompañar la evolución de la inflación).

DÍA DE LA INDEPENDENCIA.

Para la Faevyt la recaudación del 1% del sueldo de todos los empleados de la actividad debería implicar no sólo la posibilidad de gestionar una amplia y vasta agenda de capacitación para sus socios, sino que conseguiría una autonomía económica para ejercer con otras libertades un verdadero poder de lobby.

Primero porque, como dijimos, el control del Incatur está en manos de la Federación, que en la Comisión Directiva original tiene 9 de los 12 miembros, incluyendo el presidente, el vice, el secretario y el tesorero. Un reparto que no fue casual, sino que está previsto por los estatutos del Instituto, por el cual la gremial empresaria se reserva los cuatro cargos claves y un vocal, y otros cuatro vocales se reparten entre dos asociados regionales y dos sectoriales.

Segundo, porque los fines y objetivos del Incatur prevé que la entidad empresaria, “en forma exclusiva, excluyente y descentralizada”, lleve adelante todas las acciones de capacitación profesional de los cuadros ejecu-tivos del sector empleador y de los trabajadores. Pero no sólo eso, sino que además el Instituto podrá ser el mascarón de proa de otras actividades de fortalecimiento institucional (entre ellas el lobby), tales como: proyectos destinados a modernizar las capacidades de la Federación y sus asociados; promover la investigación; o “fomentar la interacción y cooperación” con los diversos organismo del Estado y entidades regionales para “el mejoramiento de la actividad comercial en general”.

CUÁNTO Y COMO.

Desde la Faevyt dijeron que aún no tienen una estimación de cuánto se podría recaudar a través del fondo convencional, y tildaron de exagerada la cifra de $ 50 millones al año que publicó este medio el martes pasado.

El cálculo realizado por La Agencia de Viajes parte de considerar un universo de 25 mil empleados de agencias y operadores (cifra que habitualmente difunde la Faevyt) y un básico convencional promedio de $ 16.000 (sin contar adicionales). Si el aporte del 100% de los empleados de la actividad fuera efectivamente liquidado por los empleadores, esto resultaría en $ 4 millones al mes y $ 48 millones al año.

El punto es que en la Federación no tienen certezas del número de empleados regidos por el convenio específico; de hecho, piensan que es considerablemente menor (por eso, creen, la cifra sería la mitad de la calculada por este medio).

Un punto central, que aseguran aun no tener consensuado, es cómo se distribuirán los fondos que perciba el Incatur. Básicamente hay dos modelos vigentes (ver recuadro): el de la Fehgra, que deja el 70% de lo recaudado en manos delas filiales (proporcionalmente a lo que generan); y el del Inacap de la CAME, desde donde se distribuyen entre las cámaras miembros en función de la presentación de planes de capacitación o fortalecimiento institucional.

Si bien hay tantas opiniones como miembros del Consejo Directivo, a priori en la Faevyt se vuelcan más por el modelo del Inacap.

FRENTE A LAS CRÍTICAS.

Apenas conocida la decisión de comenzar a recaudar el flamante aporte patronal, empezaron a aparecer críticas de los empresarios y a sonar insistentemente los teléfonos de la Federación. La mayoría cuestiona el momento crítico en que se lanzan a recaudarlo, y algunos irónicamente llegaron a equipararlo con uno de los tantos impuestos con que el Estado grava la actividad.

Como dijimos, desde la Faevyt todavía no quieren responder abiertamente sobre el tema, pero anticiparon las líneas de defensa. Por un lado, recuerdan que las gestiones de la entidad para llegar a cobrar un fondo convencional tienen casi 20 años, con lo cual amortiguan la responsabilidad de la Comisión Directiva actual y afirman que “es un proyecto institucional, en el cual estuvieron embarcados al menos las últimas cinco presidencias”. En este sentido, sostiene que hay que hacer memoria de que si hubiera prosperado el fondo convencional del convenio colectivo firmado con la Uthgra (ver recuadro) habría que haber estado pagando no el 1%, sino el 2%. Asimismo, señalaron que las gestiones encaradas para dar luz al Incatur también permitieron ganar tiempo, ya quede otra manera desde 2008 habría que estar aportando para el Inacap de Comercio. Y, por último, agregaron que cuando se apela al bolsillo de las empresas “siempre dicen que es el peor momento, pero alguna vez había que empezar”.

Otro eje argumental es que muchos de los que critican el cobro del 1% piden al mismo tiempo una Cámara con fuerte poder de lobby. “Pero si querés una entidad fuerte hay que dotarla de recursos, sino es un club de amigos que trata de hacer las cosas lo mejor posible y donde es puro esfuerzo personal por parte de los dirigentes”, comentó un directivo de la Federación, quien apuntó que la recaudación de la entidad nacional por las cuotas societarias apenas supera los $ 60 mil mensuales.

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