Le brindamos una guía de alojamientos rurales que te ayudará a elegir dónde hospedarte en el glorioso campo mendocino con su infaltable paisaje andino.

Mendoza se viste de vino y viñedos todo el año. Si bien la época de cosecha es la más ajetreada en la provincia y ofrece además mucha diversion, siempre la vida de los mendocinos “huele” vino. Las vides, los cosechadores, los agrónomos y los enólogos son presencias constants en este “terroir”. No es necesario ser fanático del vino para disfrutar de la segunda región más visitada de la Argentina, aunque sí ayuda.

 

Casa de Uco Vineyards & Wine Resort, Los Chacayes, Valle de Uco

Este hotel boutique abrió sus puertas a fines de 2014 para gran alegría de los fanáticos del diseño: la propiedad fue construida por el renombrado arquitecto Alberto Tonconogy; su interior, ambientado por su hija Julia y los viñedos privados están a cargo de su hijo Juan. Con solo 16 lujosas suites con vista a las plantaciones de Malbec, Pinot Noir y Chardonnay, y a la precordillera andina, Casa de Uco te hace sentir como en casa, aunque con mucho más lujo. El cálido personal satisface las necesidades de los huéspedes y organiza experiencias a medida como clases de cocina al aire libre, asados junto al lago o sesiones de assemblage de vinos. Me animé a cocinar con el chef Charlie Torres, a cosechar tomates y pimientos de la huerta orgánica y a quemarlos en una hornalla antes de que se conviertan milagrosamente en Bloody Marys. Si eso te parece demasiado trabajo, relajate en el jacuzzi, ubicado estratégicamente dentro de la piscina infinita, o en el spa.

 

Finca Adalgisa, Chacras de Coria

Aunque ubicada a corta distancia del centro de Chacras, Finca Adalgisa es el ejemplo perfecto de paz y tranquilidad. Este hospedaje de 11 habitaciones atendido por sus dueños y dirigido por Gabriela Furlotti, cuyo bisabuelo plantó las hoy centenarias vides Malbec que rodean la propiedad, ofrece a los huéspedes dos opciones de alojamiento: la Vieja Casona y Casa de Piedra, construida más recientemente. La primera, que solía ser la residencia de verano de la familia, presenta características de época originales, como los magníficos pisos de cerámica, mientras que Casa de Piedra se asemeja más a una acogedora cabaña de troncos. Cualquiera sea el lugar que elijas, podrás tocar las hojas de las vides desde el confort de tu camastro junto a la piscina. La finca también alberga la más linda y diminuta de las bodegas.

 

Club Tapiz Hotel & Restó, Maipú

Patrimonio histórico, político y arquitectónico se entrecruza en Club Tapiz y su hospedaje hermano Casa Zolo, una mansión construida originalmente para el gobernador de Mendoza en 1890. Chic rural es el juego de diseño que aflora en cada una de las 11 suites, y la tranquila ubicación del predio en un viñedo, lejos de la calle principal, implica aquí paz y silencio obligado. Naturalmente, todos los huéspedes pueden aprovechar la piscina al aire libre o bien relajarse en el spa. En 2016, una reconocida chef de Buenos Aires tomará las riendas del restaurante de Tapiz, antes llamado Terruño. Soledad Nardelli, de Chila, se ha dedicado en los últimos meses a plantar una huerta orgánica, y su producción sin dudas cambiará el juego.

 

Entre Cielos Luxury Wine Hotel & Spa, Luján de Cuyo 

El elegante diseño suizo ocupa el corazón de este moderno hospedaje, el cual ofrece exactamente lo que pregona: confort, vino, alojamiento y hamam. Con 16 suites dúplex personalizadas que dan a las vides Malbec, algunas cubiertas con imágenes de enormes redes de aceitunas o higos en armonía con la naturaleza, el espacio a reservar es la increíble Suite Loft Edición Limitada: esta habitación elevada tiene una vista panorámica de las uvas bebés así como también un jacuzzi privado. Con el único circuito de hamam de seis pasos de Mendoza como su nombre lo indica y una piscina al aire libre perfecta para una foto con los Andes de fondo, aquí la diversión es definitivamente exquisita.

 

La Morada de los Andes, Los Chacayes, Valle de Uco

Este B&B de tres habitaciones y una suite es administrado por la buena gente del Hotel Fierro de Buenos Aires, así que estarás en excelentes manos en lo que a servicio se refiere. Campo chic está a la orden del día en La Morada: las habitaciones presentan elementos de cuero y coloridas alfombras artesanales, mientras que las paredes están decoradas con increíbles imágenes del Valle de Uco en todo su esplendor. No hay nada más relajante que descansar en la galería, inhalando el embriagador aroma de las flores silvestres y dejando que la brisa fresca se lleve el calor. Si hay un asado en puertas, sin dudas deberías anotarte para vivir una increíble experiencia gastronómica.

 

The Vines Resort & Spa, Valle de Uco

Si querés disfrutar de vistas increíbles de los Andes nevados entre 500 hectáreas de viñedos, date el gusto en una de las fantásticas villas de The Vines. Estas 22 unidades de lujo incluyen todo tipo de comodidades y algunas de ellas, tinas de arcilla artesanales al aire libre, fogón, terraza y cama king-size como estándar. ¿Ya mencioné la increíble vista de la cordillera? Es sin dudas imbatible, especialmente al amanecer y al atardecer. La piscina y el jacuzzi al aire libre son los mejores lugares para beber una copa de vino en zunga (si es necesario), o podés comer algo dorado, ahumado o cocido a las brasas (excepto un Whopper) en Siete Fuegos, de Francis Mallmann. El equipo de The Vines abrió el juego en el Valle de Uco, y luego subió las apuestas. Date el gusto. No te vas a arrepentir. Nota: el spa abre sus puertas en el otoño de 2016.

 

Auberge du Vin, Tupungato

Un hotel contemporáneo de 29 habitaciones enmarcado en el club de campo Tupungato Winelands, donde los viajeros ahorrativos estarán encantados de usar la kitchenette que ofrece la suite. Pero no escatimés demasiado y te pierdas Epic, el restaurante de primerísima categoría de Auberge du Vin a cargo de Julián del Pino, en el que bien vale la pena hacer una reserva, aunque no te hospedes en el hotel. Con un servicio de conserjería al alcance de la mano y una vista impresionante del Monte Tupungato, aprovechá al máximo el campo de golf y el campo de polo. Reclinarse en un camastro con dosel en la terraza es el antídoto perfecto para el exceso de actividad física.

 

Finca Blousson, Los Chacayes, Valle de Uco

Dando sus primeros pasos como un viñedo de tres hectáreas, el equipo formado por marido y mujer detrás de Finca Blousson primero añadió un restaurante antes de construir un B&B, lo que dio como resultado el pequeño y atractivo complejo que es hoy en día. Dos suites dobles denotan elegancia rústica, y ambas tienen vista a los Andes o al viñedo, sin interrupciones. Deleitate con los platos franceses de Patrick Blousson en el bistró; algunos ingredientes se obtienen frescos del jardín de hierbas y azafrán, y son cosechados por Victoria. Los huéspedes sociables pueden aprovechar la sala de estar de uso común y su acogedora chimenea; las habitaciones no tienen televisor.

 

Alpasión, Valle de Uco

El camino aluvial poco transitado serpentea hasta Alpasión, un hospedaje encantador cuyas cinco suites dobles se centran en los elementos. Con hamacas al aire libre como estándar, si la madre naturaleza y el viñedo no logran que tiendas un cable a tierra, quizás la habitación Tierra lo logre. En este lugar los huéspedes se sienten como en casa desde el principio gracias a un conjunto de espacios de uso común que incluye desde una cava hasta un gazebo en la terraza con fogón incluido, un sitio ideal para contemplar las estrellas en las noches despejadas. Aquí el menú cambia a diario según los caprichos del chef. Los chicos también son bienvenidos y van a adorar los colores brillantes del sexto espacio, la habitación Fuego.

Si estás cansado del asfalto y cemento de las ciudades no podés perderte aunque sea un fin de semana en algunos de estos alojamientos rurales, sumergidos entre viñedos y montañas. Consultános!

Fuente: The Real Argentina, por Sorrel Moseley-Williams