Las empresas familiares afrontan, tarde o temprano, dos desafíos que definen  su supervivencia: el crecimiento y el traspaso generacional. Si estos no se sortean, se puede llegar a un conflicto que arrase con las relaciones familiares y conlleve al cierre de la compañía. Para evitar tales consecuencias, es necesario comprender cuáles son las amenazas y resolverlas.

Las empresas familiares conforman un pilar significativo en la economía nacional; no obstante, este sector no logra ser sustentable. Según un estudio realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), más de la mitad de estas empresas no supera los 10 años de vida, sólo un 30% alcanza la segunda generación y solamente un 10% sobrevive hasta la tercera. El 30% de las empresas que desaparecen lo hacen por dificultades propias del negocio, otro 10% por falta de un sucesor competente y el 60% restante por dificultades y conflictos familiares.

En primer término, cabe definir que las compañías familiares son sistemas que, a su vez, se dividen en tres subsistemas: la familia, la propiedad y la empresa; y cada uno tiene objetivos y razones distintas de ser.

El conflicto en la empresa familiar se da porque, en la mayoría de los casos, quienes se desempeñan en estas compañías forman parte de los tres subsistemas. De esta manera, el director de la firma debe tomar decisiones teniendo en cuenta los objetivos de las tres áreas, una tarea muy difícil de lograr.

¿Qué problemas suelen surgir? La ausencia de visión compartida (los objetivos de la empresa no están aclarados o no son compartidos por toda la compañía) y la falta de órganos de gobierno; dado que cada subsistema debe contar con uno, con tareas y roles específicos como la junta de accionistas para la propiedad, el consejo de familia para familia y el directorio para la empresa.

Asimismo, otro problema que surge es la carencia de un plan de sucesión, que ataña al momento más crítico que atraviesa una compañía familiar y debe ser parte de un plan estratégico.

De todos modos, también es cierto que algunas de las crisis que se desatan suelen causarlas los miembros de una misma generación, porque existe un desequilibrio de motivación y compromiso.

Fuente: Ladevi
10/10/2017

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