El Dique El Carrizal es un hermoso espejo de agua, ubicado en el curso medio superior del Río Tunuyán, compartido por los departamentos de Luján de Cuyo al oeste y Rivadavia al este.

Este embalse nació en pleno desierto, debido a la necesidad de administrar a lo largo del año, la valiosa agua que riega una vasta zona vitivinícola, compuesta por los cinco departamentos del Este mendocino: Rivadavia, Junín, San Martín, Santa Rosa y La Paz.

Tiene una superficie aproximada de 32 km², genera 17 MW de corriente eléctrica, con una capacidad de almacenamiento de 390 hectómetros cúbicos de agua para riego, reducidos actualmente a 322 hm³, debido a la acumulación de sedimentos, producto de sus 45 años de vida (1971-2016).

El nombre El Carrizal, posiblemente se deba a la gran cantidad de cortaderas que hay en la zona y entre sus tantas acepciones, está la de “carrizo de las pampas”.

Yendo al Carrizal

Con el deseo de aprovechar el feriado, por conmemorarse el 25 de julio el día de Santiago, Santo Patrono de Mendoza, mi hermano y sus amigos de pesca, organizaron la excursión. Salimos de la ciudad por la RN 40, el pronóstico meteorológico anticipaba: frío, con lloviznas ocasionales y algo de viento.

Durante el viaje, las charlas típicas de pescadores mezclaban grandes capturas, anécdotas graciosas y alguna que otra ocurrencia, que desataba la risa de los cinco que viajábamos en el vehículo de Roque.

Ingresamos a la RP Nº 16 y de a poco, comenzó el desfile de un amplio, colorido y disperso mercado de pequeños puestos callejeros, que ofrecían: cebos, carnadas e implementos de pesca, chalecos salvavidas, pan, tortitas y sanguches de jamón casero.

El sol comenzaba a insinuarse, cuando una grata sorpresa salió a nuestro encuentro, al llegar a la intersección de las rutas 16 y 61.

El emblemático Monumento al Pejerrey, obra del escultor mendocino Facundo de la Rosa, cambió de posición. Pasó de estar vertical a horizontal. Las antiguas letras de cemento fueron sustituidas por unas de chapa, tras la remodelación de la rotonda, que efectuó la Municipalidad de Luján de Cuyo en el 2015.

Embalse el CARRIZAL

Resulta asombroso ver como el nivel del agua, ha alcanzado la cota máxima de la represa, al haberse suplementado en 1,50 m, la altura de la pared del vertedero.

Luego de cruzar el camino sobre el murallón, ingresamos a la calle lateral Este que bordea el perilago (Dpto. Rivadavia), hasta llegar a las instalaciones del Club Social y Deportivo Las Heras. Muchos quinchos, embarcaderos, piletas de natación, juegos infantiles y árboles, quedaron literalmente sumergidos.

Seguramente el 2017 será un buen año, para los agricultores que se benefician con el riego y una preocupación para los clubes circundantes.

¡A embarcarse!

En la bahía del Club, nos esperaba Leandro, el Capitán del Clementina.

Nos recibió con una gran sonrisa y le aconsejo a quienes olvidaron el “Carnet”, que obtuvieran un Permiso Oficial de Pesca.

El Clementina es un bello catamarán, amplio, cómodo, con una gran mesa en forma de “T” y muchas sillas, sala de estar, baño químico, churrasquera, portaequipaje, porta cañas en los laterales, música y casi todo lo que un pescador desea encontrar para pasarla bien.

La salida de pesca que había comenzado con la invitación de mi hermano y vino acompañada del permiso anual de pesca a mi nombre, dio inicio luego de la infaltable foto “institucional” del grupo. El astro rey no se hizo esperar, para alegría generalizada.

Mientras Leandro se encargaba del asadito, nos pusimos a pescar, charlar y admirar este bello rincón.

Disfrutamos de los beneficios de una ingeniería que privilegió al regadío y la generación de energía no contaminante; brindando además, un eslabón que reúne día a día y año tras año, a miles de deportistas, amigos y amantes de la vida al aire libre.

Tuve la suerte de estrenar una caña de pesca que me obsequiaron, con la captura de un atractivo número de piezas.

En general la jornada fue buena, pese a ser el último día de la luna adversa. Los pejerreyes sanos y de buen porte en su totalidad.

Infaltable: cuentos, fernet con coca, picadito de salame, queso y mortadela; pan casero, malbec cuyano, asado con todo, el calor y la amistad del grupo, los chistes del momento.

Se emplearon cañas para pesca embarcado, con una longitud promedio de 2,40 m, todo tipo de líneas sin boya, encarnadas con mojarra plateada, langostino y pejerrey fileteado; con idénticos resultados.

¡Una salida, espectacular que habrá que repetir!

Aunque no seas un avezado pescador, vale la pena hacer una escapada al Carrizal y disfrutar una tarde embarcado, contemplando el paisaje circundante….

Fuente: Huellas Cuyanas

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