En la planta urbana aún se conserva el gusto por la huerta familiar, el cuidado y limpieza de las veredas y el mate ofrecido al que llega de visita. 

Conocer San Carlos, a hora y media de distancia en auto desde Mendoza capital, es descubrir la más apacible villa de la frontera sur del Valle de Uco. Sencilla, afable, llama al silencio y al paso calmo mientras se recorren sus calles arboladas.

Llegamos después de almorzar y vimos pasar algunas personas en bicicleta, un perro durmiendo la siesta y, a lo lejos, dos vecinos charlando sin apuro en la puerta de una casa. Era una foto de lo que es su vida cotidiana, solo interrumpida por quienes se deciden a realizar actividades en las afueras y la visitan para hacer sus compras.

La plaza principal es su tarjeta de presentación. Allí se realizan los actos públicos y se comparte un rato de charla para comentar los últimos acontecimientos del barrio. La calle principal, la Eugenio Bustos, nos mostró su actividad comercial.

Caminando por la calle Lencinas, encontramos el Museo del Fuerte San Carlos, donde se guardan secretos de la historia no tan reciente de la zona. En él pueden verse vestigios del antiguo fuerte creado por la colonización española y que diera lugar al primer pueblo organizado del Valle de Uco en 1772. 

Otro episodio de trascendencia fue la reunión mantenida en San Carlos por el general José de San Martín con caciques aborígenes de la zona antes de su partida hacia Chile con el Ejercito de los Andes.

Destacamos un gran anfiteatro al aire libre, con instalaciones deportivas, el Neyú Mapú. En él se llevan a cabo la Fiesta Provincial de la Tradición y la fiesta departamental de la Vendimia.

En verano, para aprovechar su clima suave y moderado y la pureza del aire, varios circuitos reciben a los amantes de los deportes de aventura en la naturaleza. El más frecuentado es el de las laderas del volcán Maipo, donde se apoya el parque provincial Laguna del Diamante.

Aconsejados por un vecino, dimos una vuelta por los alrededores para visitar una de las fincas que aún conserva la vida rural cotidiana; pudimos conocer también una bodega artesanal con recetas caseras que pasaron de generación en generación.

Esto dio lugar a una charla franca, sin apuros y sin más interés que el de mostrar con orgullo las bondades del campo y sus tierras regadas por el deshielo.

Tampoco hay que perderse una visita al emprendimiento ecoturístico de “Los Caminos de Altamira”, una experiencia imperdible de vida rural .

La Consulta, uno de sus parajes aledaños, ostenta la primera bodega familiar que hace cinco generaciones apuesta a la elaboración de vinos de alta gama en una tarea ininterrumpida.

San Carlos es pequeña en extensión pero con más de 240 años de vida, que el apresurado ritmo moderno no ha podido arrastrar hacia el vértigo y la inseguridad.

Si estás planificando unas vacaciones para desenchufarte del stress, el Valle de Uco es tu mejor opción…lo tiene todo: paisajes, actividades de aventura y enoturismo y la calma de un pueblo como San Carlos, para extrañar costumbres olvidadas…

Fuente: Welcomeargentina

 

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