Las contingencias climáticas, las acciones de la naturaleza y sus consecuencias sobre todo en la montaña, transitan entre lo imprevisible y prevenciones que pueden adoptarse.

Tenemos una geografía extensa y prever todo es difícil, pero hay zonas sensibles que no deberían descuidarse.

Debemos destacar la disposición de los operarios de Vialidad Nacional y Provincial para intentar dar solución a los desastres ocurridos en no más de 15 días en la ruta internacional n° 7.

Debemos tomar nota de lo expresado por el director nacional de vialidad, delegación Mendoza, Ing. Miguel Rivas: “Para construir las obras necesarias que den seguridad en la ruta y su protección son necesarios entre 500 y 1000 millones de dólares” ya que en años no se ha invertido en la traza.

Ahora bien, producida la emergencia la prioridad es la protección en general de las personas en el área, mendocinos o visitantes y de los habitantes de las zonas aisladas. Además decidir sobre las medidas que se requieren para solucionar el problema, desde cerrar el transito a los trabajos que deben ser realizados.

En el hecho todos nos lamentamos de la “mala suerte” que nos afecta, y a medida que van transcurriendo las horas, vamos advirtiendo la falta de previsión de los responsables en tomarlas.

La diversidad de reparticiones involucradas (Vialidad Nacional, Vialidad Provincial, Gendarmería, Policía Provincial, Administracion de Aduanas y Migraciones, Defensa Civil, y la independencia de cada paso: Cristo Redentor, Pehuenche, Aguas Negras) , el funcionamiento individual y no coordinado de cada una, hace que los afectados , reciban informaciones divergentes que impiden tener la certeza de la realidad. Más allá que cada una tenga su jurisdicción lo cierto es que los ciudadanos en general des desconocen que rutas corresponden a uno u otro.

Por ejemplo la Ruta 7 es de Vialidad Nacional, pero la Variante de Villavicencio es de Vialidad Provincial. Con las lluvias del 23 de enero leíamos comentarios como “”Conmueven los testimonios que por distintos medios de comunicación, o por las redes sociales, dieron algunos de los 3.500 mendocinos y turistas que quedaron varados en la montaña por los aludes que se registraron el pasado sábado 23. Casi invariablemente transmitían desesperación, bronca y miedo. Describían, por caso, riesgosas escenas de rescate en medio de la oscuridad de la noche y dejaban en claro la falta de servicios y de recursos que existe en el pomposamente denominado “corredor internacional” de la Ruta Nacional N° 7. (Nestor Samperisi).

Ahora vemos comentarios también atinados “La naturaleza no avisa, pero tampoco es una improvisada y va por donde se le antoja, siempre sigue los mismos caminos. Eso quedó demostrado -una vez más- con la emergencia en alta montaña que tuvo “de los pelos” al Ejecutivo provincial. La razón para que la situación pase de un problema a otro en cuestión de horas, es la falta de protocolos ante las emergencias, pero protocolos efectivos, no solamente los que dicen los libros que han estado guardados desde el terremoto del 85 o los aludes del 2012 (Edwards Gajardo)

Hasta aquí un mínimo planteo de situación: Rigor de la Naturaleza, falta de inversión durante décadas en equipar el corredor, falta de protocolos de trabajo coordinado y comunicaciones, falta de presencia del gobierno provincial.

En este contexto nos ocupa un segmento afectado por el problema: EL TURISMO. Esa famosa actividad que trae a Mendoza centenares de miles de visitantes y genera para el fisco provincial el 13% del PBI, o sea uno de los principales aportes, y vemos con angustia y preocupación que nunca se previo en el organismo provincial responsable, antes Ministerio ahora degradado a Ente Autárquico, ni en el de Transportes, un área responsable de poder dar precisiones a los turistas y a las empresas que los atienden.

Vemos con pena como una delegación policial cierra el paso de las excursiones que van a el Parque Villavicencio en las Cementeras, cuando la obstrucción esta muchos kilómetros pasando el Hotel, y hace volver a turistas que tampoco pueden ir a la montaña que esta cerrada antes de llegar a Potrerillos; que no pueden transitar los Caracoles y Variante de Villavicencio obstruido desde el 23 de enero, porque “ COMO SOLO ES PARA EL TURISMO …” no es de urgencia, pero ahora han tenido la prueba que Ohhh ¡! es además es una alternativa al cierre de la internacional ruta 7 entre Potrerillos y Uspallata. Advertido funcionarios del ente de turismo lo solucionaron el acceso a Villavicencio para el día siguiente, pero queda la evidencia de la descoordinación y total de falta respeto y cuidado a una actividad que genera trabajo para mas de 20 mil mendocinos.

Los turistas que debían volver o viajar a Chile, que tienen tiempos acotados bien porque deben abordar un vuelo en Santiago, o se terminan sus vacaciones, o pierden las señas de reservas de servicios realizados en Chile o en Mendoza, no tienen referentes que los guíen como resolver su problema, y se sienten no asistidos en un destino que se llama MENDOZA y que no prevé contingencias, ni respeta el regla sagrada de la actividad: ANTICIPARSE A LOS ACONTECIMIENTOS.

Mientras los gobiernos de turno sigan sin atender los reclamos de la actividad privada del sector TURISMO, encomendémonos a Dios también para que tenga benevolencia en los hechos de la naturaleza, y siga haciendo venir turistas a Mendoza, porque en general los gobiernos que hemos tenido no han hecho nada por el sector.

C. Ricardo Beccaceci
Presidente Cámara de Turismo de la Provincia de Mendoza.

 

 

 

 

 

 

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