Viajar a Mendoza fue una de nuestras mejores decisiones… volvimos encantados, necesitábamos un cambio de aire y nada major que unos días en esta provincia cuyana famosa por la belleza de sus paisajes y la magia de sus vinos.

A las 11.30 hs. llegamos a la capital mendocina, perfectamente en horario según lo que llevaba impreso el ticket del ómnibus. La semana anterior habíamos hecho la reserva en el Hotel Provincial, me lo habían recomendado tanto y…tenían razón.

El Hotel Provincial (Belgrano 1259), está muy bien ubicado, todo queda cerca: comercios, bancos, plazas, bares, restaurantes, supermercados…se pueden recorrer los puntos de interés de Mendoza caminando. Muy buena atención por parte del personal. Súper recomendable. (Precio por día de alojamiento en habitación doble: $ 875 con desayuno incluìdo).

Además la ubicación del hotel Provincial tiene otra gran ventaja: por la puerta pasa el metrotranvía, un lindo tencito rojo que, según nos cuentan, tiene la particularidad y ventaja de ser un medio de transporte motorizado que no contamina…buenísimo, vamos Mendoza a full con la ecología!

En el hotel nos informaron que el metrotranvía realiza su recorrido desde la ciudad capital de Mendoza hasta la última estación en Gutiérrez a sólo 300 mts. de Bodegas López. Enseguida nos miramos y en un segundo ya habíamos decidido que ese iba a ser nuestro primer paseo en Mendoza.

Subimos a dejar los bolsos a la habitación que nos encantó. Los cómodos colchones de los sommiers eran una tentación para nuestro cuerpo cansado…como pesan las 12 horas de colectivo…pero en fin…10 minutos después estabamos esperando el metrotranvía.

El metrotranvía une la ciudad de Mendoza con Maipú a través de 15 estaciones a lo largo de los 12,5 km de extensión de su actual traza y, según parece pasa cada 15 minutos; nos comentaron que están ampliando el recorrido hacia Las Heras, otro de los departamentos que con Godoy Cruz y Guaymallén conforman el Gran Mendoza.

En menos de media hora ya estábamos en la última parada: Estación Gutiérrez. Nos encantó el viaje en este trencito, chiquito y prolijo…parece de juguete!

Bajamos del tren en su última parada de Gutiérrez, que funciona en una vieja estación recuperada del antiguo ferrocarril, y comenzamos a caminar hasta la Bodegas López, un clásico de la vitivinicultura mendocina.

Visitamos la bodega López, fundada en 1898, que tiene un hermoso edificio y que aún hoy, luego de 117 años, continúa en manos de la familia fundadora.

La bodega nos abrió sus puertas y antes de recorrer sus instalaciones nos instalamos en la Sala de Proyecciones, donde nos pasaron un video institucional con la historia y trayectoria de esta centenaria bodega. Acompañados de una guía muy simpática emprendimos el recorrido para conocer la bodega por dentro. Ella nos explicó todo el proceso que conlleva la elaboración de los distintos tipos de vino y su posterior embotellado y etiquetado.

Nos enteramos de un montón de cosas de las que no teníamos ni la más remota idea…en realidad nuestros conocimientos empezaban y terminaban en la faz de “buenos consumidores de vino”.

La elaboración del vino empieza desde ya en el viñedo, donde influyen muchos factores determinantes: la ubicación del predio, el tipo de suelo, el clima, la variedad del cepaje y los cuidados en la labranza. Pudimos realizar un recorrido por la finca “La Marthita”, que es el sector donde están los antiguos viñedos plantados en 1940. Durante la visita, pasamos por la zona de lagares y molienda, después por los tanques de acero inoxidable para fermentación y las prensas neumáticas. En las salas de añejamiento había barriles gigantes de madera, allí el olor del vino era tan penetrante, que un par de veces tuve que salir a tomar aire.

También pudimos ver el museo de la bodega que parece ser bastante nuevo y atesora parte del patrimonio histórico, cultural y regional que la familia López ha ido forjando durante más de 117 años.

La visita nos sorprendió gratamente, más aún que, al finalizar el recorrido, nos esperaban con una degustación de vino y champagne gratis!!

Con todos los sentidos embriagados de gratas sensaciones emprendimos el regreso al hotel. Media hora más tarde ya estabamos contándole nuestra primer experiencia mendocina a Darío, el concerje del hotel Provincial, que amablemente nos entregó una revistita guía de Mendoza (me parece que se llama Dónde Ir) y nos fue aconsejando cuales eran las actividades y paseos imperdibles, así que ahí mismo, en el hotel decidimos contratar las excursiones para el día siguiente.

Estábamos agotados. Salimos a comer algo pero sobretodo disfruté la cercanía del hotel con dos heladerías maravillosas, Perín y Soppelsa, al parecer ambas de mucha trayectoria. Mi primer jornada en Mendoza no podia terminar mejor: un helado artesanal de Vainilla al Malbec con Melocotón al Syrah…todo un símbolo de esta tierra!!!

Caminamos las dos cuadras que nos separaban del hotel y solo nos quedaban fuerzas para acostarnos, mientras me estaba durmiendo pensaba que mañana, con renovadas energías, después de un buen desayuno, podría aprovechar el gym y Jacuzzi del hotel…y me dormí.

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