El humedal de la laguna de Llancanelo, uno de los más importantes del continente, se quedó sin agua. Fuertes críticas desde la ONG ambientalista Oikos.

La laguna de Llancanelo, en el departamento de Malargüe, quedó reducida a una pequeña manchita de agua. La crisis hídrica castigó severamente a este humedal, inmenso y hermoso, poblado por centenares de aves acuáticas y uno de los más importantes de América.

Los humedales como Llancanelo, son vitales para la supervivencia humana y son cunas de diversidad biológica, fuentes de agua y productividad primaria de las que innumerables especies vegetales y animales dependen para subsistir.

Hasta hace poco su extensión era de unas 40.000 hectáreas que quedaron reducidas a casi su mínima expresión tal como se puede apreciar en las imágenes satelitales donde una mancha oscura corresponde al agua que queda, rodeada por un extenso círculo blanco que refleja el salitral que recorta los límites de la laguna.

“Irrigación reparten el agua a los regantes privados del lugar y el agua no llega a la laguna”, dijo Eduardo Sosa.

Sin embargo, la lamentable situación de Llancanelo tiene diversas interpretaciones. El titular de Oikos, Eduardo Sosa, denunció que “es responsabilidad de las autoridades de Irrigación”, mientras que desde ese organismo, Mariano Pandolfo, jefe de Zona de Riego Malargüe, dijo que “se trata de una oferta limitada de agua de la naturaleza” que se administra según la época y la demanda.

La laguna está inscripta como cualquier regante para mantener sus derechos de riego y permanecer con el agua que le corresponde del río Malargüe. “Sin embargo, Irrigación no está cumpliendo con la cuota de agua que por derecho le corresponde a Llancanelo. Por la crisis hídrica tienen en cuenta solamente el riego de los productores y, entonces, Irrigación cerró el grifo, que está produciendo un daño ambiental irreparable”, dijo el dirigente.

Indicó también que “Irrigación reparte el agua a los regantes privados de las inmediaciones, y el agua hace meses que no llega a la laguna, en un claro caso de favoritismo hacia las empresas y los agricultores por parte de la repartición”. Destacó, asimismo, que “la laguna está completamente seca. Hace 100 años, su extensión era de 100.000 hectáreas y hasta hace poco ocupaba 40.000 hectáreas”. Reconoció, además, que otros cauces que proveen de agua al humedal están secos como también importantes torrentes subterráneos.

Sosa tiró otro dato inquietante: “El Gobierno de la Provincial le debe al Departamento General de Irrigación unos 25 millones de pesos por agua que usa con diversos destinos. Estamos ante un problema interno que trasciende y está dañando el patrimonio de la humanidad”.

Explicación oficial

Mariano Pandolfo, de Irrigación, reconoció que, aunque hay que tener una mirada global, “todos los arroyos subterráneos y las vertientes de las montañas que aportan agua a la laguna están secos”. Explicó asimismo que no todo viene del río Malargüe, sino también de los aportes subterráneos de los arroyos Carapacho, Carilauquén, Los Menucos, Malo y Macho.

Destacó los esfuerzos por el control del agua que se hace en la zona para garantizar los derechos de los regantes y también de la laguna. Insistió en las obras que se realizaron en la zona para evitar pérdidas de agua y asegurar un mayor flujo hacia Llancanelo.

Sobre el agua que está recibiendo la laguna, aclaró: “Estamos con el corte anual que comenzó el 28 de junio y termina el 25 de agosto”, porque merma el agua en el río Malargüe y todos se tienen que ajustar. A raíz de la crisis hídrica, este curso de agua traía normalmente 6 metros cúbicos y actualmente tiene casi 3 metros, que hay que administrar para el consumo humano, el riego y la laguna.

De todos modos, reiteró que “la oferta de agua de la naturaleza está limitada”.

Fuente: El Sol Online
14/08/2015