Una combinación justa de comida criolla casera, animales, parques y excelente atención. Tres alternativas para disfrutar de las rutas campestres.

Hoy proponemos diferentes espacios con propuestas rurales que se pueden disfrutar en un fin de semana o en algunos de los feriados que se aproximan: tres opciones donde el entorno natural, los animalitos de granja y la buena comida son agregados de lujo.

Cabaña Caprina
“Un lugar perfecto para disfrutar en familia” y además ofrece la oportunidad para que adultos y niños pasen un día espléndido en contacto con la naturaleza.

Esta cabaña, que comenzó como un proyecto de insertar el queso de cabra en el mercado mendocino, es hoy uno de los lugares que merece ser conocido y visitado; no hace falta más que tomar el Acceso Sur y viajar hasta la calle Olavarría. Rodeada de montañas y una colorida vegetación, la cabaña ofrece un ambiente natural de granja, con más de 100 animales típicos enmarcados en un paisaje de montes.

En toda la extensión encontraremos animales de granja y actividades preparadas especialmente para los más pequeños. Se pueden ver diferentes animalitos; como cabritas que comparten el recorrido familiar, y se pueden realizar paseos en sulky y disfrutar de juegos. 

Para la tranquilidad de los padres, en Cabaña Caprina se encuentra a disposición una persona encargada de monitorear las diferentes actividades recreativas por la granja. Todos los niños disfrutan de cabalgatas y de darle la mamadera a las cabritas chiquitas.
El recorrido está habilitado durante todo el día y lleva aproximadamente 40 minutos de tiempo; lo destacable es que cada corral tiene la explicación de la especie que alberga, por lo que los padres también pueden emprender este viaje sin necesidad de un monitor.
En su restaurante ofrecen un exquisito menú con comidas típicas como chivito, parrillada, postres caseros, y tardes de té con pastelería artesanal.
La atención es de sábados, domingos y feriados de 12 a 18; y la comida se empieza a servir alrededor de las 13.30.
Cabe destacar que Cabaña Caprina (Olavarría 4900, Perdriel, Luján de Cuyo) es atendido por sus dueños: la familia Jury.

Raíces, Costumbres de Campo
Es una propuesta integral de turismo rural, en donde la naturaleza y lo campestre se fusionan para recrear un estilo de vida distinto, sin necesidad de alejarse del gran núcleo urbano.
El establecimiento cuenta con una guía que acompaña durante el paseo por entre los corrales de animales, el cual  toma unos 30 minutos a pie.

“Durante el mismo se les enseña a los pequeños a ordeñar vacas, las diferentes clases de aves y se les hace conocer la fábrica de queso que tenemos en el lugar, de donde sacamos los quesos que son servidos a nuestros clientes”, acota el encargado del lugar.

Para aquellos a los que no les gustan los animales, o que son muy chiquitos como para despegarse de sus papás, se ofrecen juegos tradicionales como maromas, calesita, tobogán; y hasta una laguna artificial donde los peces y el bote son el gran atractivo.
La gastronomía es autóctona, con toque exclusivo y casero. Se presentan menúes vegetarianos y para niños.
Raíces (Calle Milagros 2347, Los Corralitos, Guaymallén) se puede visitar los viernes, sábados, domingos y feriados al mediodía; y sábados también por la noche.

El patio de Babushka
Una opción diferente es esta granja educativa, lugar de paseos y restaurante, ubicado en La Escandinava, Bowen, del departamento de General Alvear (Calle G, entre calle 24 y 25).
En esta finca donde trabajan y atienden sus dueños (Érica, su esposo y su hija), encontramos 30 hectáreas cubiertas de producción de frutas, vegetales, plantas e historias, que son contadas a grupos de niños y familias enteras.

A los chicos se los invita e informa sobre la alimentación de los animales, se los hace partícipes al desgranar maíz (comida de los gallos y gallinas) y al cortar el pasto y alimentar a las vacas. Durante todo el recorrido se hace hincapié en el riego de las plantas y parrales. 

El restaurante cuenta con comida casera especialmente preparada para las personas que hayan reservado lugar. Dependiendo de la cantidad de gente se dispone de de un quincho, o en el propio comedor familiar.
La carta presenta comida típica ucraniana llamada verenike, una especie de raviol relleno de puré de papas y ricota, y servido con salsa de crema de leche, cuadraditos de panceta y cebolla. Luego empanadas o pasteles y cortes a la parrilla (carne vacuna, lechones, pollos). Se acompaña con ensalada y de postre la fruta cosechada de la finca; en invierno la opción es la fruta en almíbar.
Cabe destacar que el vino y el pan son preparados por los mismos dueños del establecimiento.“Todo es hecho y servido como en casa”, apunta Érica.
La atención es de lunes a lunes, a partir de las 10, y es necesario hacer reserva para que los cocineros puedan calcular cantidades a la hora de la comida.
“En caso de estar de paso, y que justo sea el horario de comer, paren y van a ser bienvenidos, sólo deberán aguardar unos minutos hasta que la mesa esté lista”, continúa Érica.

Las tres opciones que les hemos propuesto son alternativas para olvidarse un poco del cemento y del asfalto y dedicarse a disfrutar diferentes actividades rurales envueltos en entornos naturales… bálsamo ideal para los ciudadanos urbanos!

Fuente: Los Andes, Romina Scatolon
16/08/2017

 

 

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