Para los fanáticos del vino y la decoración, les traemos las diez mejores cavas de bodegas mendocinas. ¡Imperdibles!

Como mendocinos, o como turistas, es casi un deber conocer las fantásticas bodegas de la provincia. Pero, si todavía no estás convencida del todo del enoturismo, te dejamos 5 de nuestras cavas favoritas de bodegas para que te vayas familiarizando con algunas de las maravillas del diseño que las bodegas mendocinas tienen para ofrecer.

Tierras Altas – Familia Vargas Arizu

Una de las cavas de la que nos enamoramos es la de Tierras Altas de Familia Vargas Arizu. La misma es el centro de composición de la bodega: “La forma hexagonal responde a la idea de crear distintos ejes compositivos y futuras ampliaciones a partir de las caras de esta figura geométrica. Además permite crear en su centro un espacio abierto desde donde pueden verse la guarda de barricas y botellas que se ubican en el perímetro. Este espacio central, el cual está delimitado por una serie de arcos y columnas paralelas a las caras externas de la cava, es usado alternativamente para pequeños eventos y degustaciones no técnicas”, nos contó su arquitecto, Javier Yancarelli.

A la hora de escoger los materiales, Javier eligió el hormigón armado. “Se dejó a la vista con sus texturas, marcas de encofrados vigas y columnas”, destacó. Además, para exaltar aún más el misterio que genera un espacio bajo tierra -con los aromas de la madera de las barricas y del vino- se planteó una iluminación tenue y concentrada en distintos puntos, principalmente en la aristas cóncavas de las columnas centrales.

Por otro lado, “la luz exterior se deja entrever desde pequeñas perforaciones en la losa y en uno de los muros para no perder la noción de lo que pasa afuera y, en todo caso, invitar a recorrer el edificio”, siguió Yancarelli.

La fuerza geométrica del espacio se marca aún más con líneas de granito verde y el resto se resuelve con hormigón llaneado en el cual se repite el color exterior del edificio. Hacia el centro estos rayos verdes terminan en una placa con la marca de la empresa.

Bodega Trapiche

Otra de las cavas que entra en nuestro top ten es, sin duda, la de Bodega Trapiche, ubicada en Maipú. Una bodega que a simple vista denota la tradición y la cultura mendocina, el linaje, los procesos vitales, la crianza…

Luego de haber estado casi 40 años cerrada, en el año 2006 Trapiche inició el proceso de restauración y reciclado, para rescatar el espíritu fundacional de su apertura original, poniendo en valor a un edificio reconocido hoy como “modelo histórico de bodegas del Siglo XX”.

Este edificio de estilo florentino, construido en 1912, se combina con la tradición y tecnología de vanguardia. ”La intervención en Trapiche es una articulación entre bodega y vino. Planteamos una secuencia de vivencias que permitan a los visitantes, tanto cotidianos como especialistas, reconocer esta bodega con sus valores arquitectónicos y patrimoniales, y, en una serie de espacios sucesivos, introducirlos al mágico mundo del vino”, contó el arquitecto Adolfo Mallea.

Además destacó la fusión armónica que tiene la intención de reconocer y diferenciar las instalaciones originales de los nuevos espacios. ”Buscamos trasmitir identidad, rasgos propios y, a la vez, en una premeditada gradualidad en el diseño de cavas, espacios de guarda, y zonas de degustación, cautivar al visitante, induciéndolo a ser protagonista sensorial de una amplia gama de vinos de la marca Trapiche”.

En esta puesta en valor y concepción de los espacios, sumados a la diagramación de recorridos y áreas para eventos, hemos intentado compartir el camino común entre el arte de la enología y el arte de la arquitectura: la creatividad, agregó para MDZ Femme.

Otras cavas de las que somos fanáticas son las de las bodegas Diamandes, O. Fournier y Salentein. Las tres fueron diseñadas por el prestigioso estudio de arquitectura Bórmida & Yanzón, y la misma Eliana Bórmida -quien junto a Mario Yanzón diseñó las cavas- nos contó sobre el proceso creativo detrás de cada una.

Bodega Diamandes

En Diamandes podemos encontrar dos cavas, una industrial y otra más pequeña, denominada cripta, que es en la que nos vamos a centrar. Según Bórmida, “la misma está diseñada con la exclusividad en mente, ya que se trata de un espacio sumamente selecto y privado donde se guardan las añadas -es decir, los vinos de las diversas cosechas- y los vinos más valorados por los propietarios, así como también vinos de gran calidad de otras bodegas”.

Arquitectónicamente, la cripta está concebida para ser el corazón de la bodega: embutida en el centro del círculo del sector de cavas, conformado por un gran cilindro con una plaza, está señalada por la punta del gran diamante que se encuentra al centro de la bodega.

“Se trata de una sala altamente escenográfica, que cuenta con un exclusivísimo archivo de botellas que pueden ser degustadas en una mesa especialmente iluminada por un lucernario cenital”, agregó Bórmida, quien además enfatizó que, más allá de la funcionalidad, lo que se busca es generar una impresión en los visitantes.

Bodega O. Fournier

La arquitectura de O. Fournier es imponente, por decir lo mínimo, y la cava también tiene un rol protagónico, aunque muy distinto al de Diamandes. Con un imponente tamaño de 50×50 mts., este espacio está concebido para ser recorrido a través de pasarelas que la atraviesan por los lados, desde las cuales los visitantes, además, pueden apreciar exposiciones de arte.

Contó Eliana: “Los simbolismos están muy presentes en esta cava, ya que su iluminación proviene en parte de un lucernario en el techo con forma de cruz, que remite a la Cruz del Sur, constelación que además da su nombre a las líneas de vinos más exclusivas de O. Fournier: A Crux y B Crux”.

Bodega Salentein

La idea detrás de la cava de la Bodega Salentein está llena de símbolos y es un verdadero homenaje al vino mendocino. Se trata de un edificio centralizado en forma de cruz griega -es decir, con brazos iguales- con iluminación en el centro y una planta que responde a templos clásicos cristianos. La cava, en este caso, se encuentra debajo del edificio de fermentación, que comunica a la nave con la cava de barricas a través de un balcón circular.

Al medio encontramos una rotonda escalonada donde se superponen barricas en forma circular, y en el corazón de este círculo se puede apreciar un dibujo en piedras naturales que muestra una rosa de los vientos, simbolizando el mensaje ”desde Mendoza hacia el mundo” en referencia a sus vinos.

Con respecto al simbolismo de esta particular cava, Bórmida explica: “Bajo la idea de que la cava es el lugar donde se entierra a los vinos como ofrenda a la Madre Tierra, este espacio tiene una enorme impronta simbólica, que busca poner en valor al vino como un bien cultural mendocino”.

Transitando los Caminos del Vino podrás conocer estas bodegas y, además de apreciar su deslumbrante estética, podrás degustar sus vinos, conocer sus afamados enólogos y descubrir los secretos de los procesos de vinificación. Informate acá de todas las propuestas de enoturismo que tenemos para vos.

Fuente: Mdzol, Producción periodística: Ludmila Llaver y Muriel del Barco

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