El asesor económico del MinTur y expresidente y apoderado de Macroconsulting, Juan Pablo Tarelli, habría obtenido un total de US$ 3,5 millones en contratos para hacer consultorías, encuestas, capacitaciones y relevamientos varios para el Ministerio. Al menos US$ 1,5 millones corresponden a adjudicaciones de tareas en los últimos dos años. Pese a figurar como asesor del MinTur en audiencias oficiales con el presidente Macri, Tarelli niega cualquier vínculo laboral directo con el organismo. Silencio del Ministerio.

Si el sentido común fuera ley, muchas de las situaciones que suceden en el Ministerio de Turismo de la Nación serían forzosamente distintas o quedarían abiertamente al margen de la norma.

Por ejemplo, tras el decreto que prohibió el nombramiento de familiares en la administración nacional, el renunciado hijo del titular del organismo no podría seguir participando de las reuniones del Gabinete que supo coordinar. Ni mucho menos se permitiría que en la flamante mesa chica de Suipacha 1111 haya áreas sensibles como el Inprotur y la Dirección de Comunicaciones que deban seguir reportando al exfuncionario y familiar directo del ministro Gustavo Santos.

Tampoco —como sucedió recientemente— que Ramiro Alem, subsecretario de Inversiones Turísticas, podría presentar su renuncia y a la vuelta de las vacaciones continuar dirigiendo su consultora privada de inversiones turísticas. El Código de Ética Pública prevé sanciones para aquellos que antes de un año de haber cesado en sus funciones efectuaran o patrocinaran trámites y gestiones administrativas para terceros (menos aun firmar contratos con el Estado) si tienen vinculaciones funcionales con la actividad pública desempeñada. Se sugiere visitar el simulador online de conflicto de intereses que la Oficina Anticorrupción tiene en su web (simulador.anticorrupcion.gob.ar).

Por otra parte, todavía hoy algunos recuerdan con sorna la presentación del director nacional de Mercados y Estadísticas, Rodrigo Oliver, en la que fue la última reunión del Consejo Federal de Turismo en la gestión de Enrique Meyer, donde el análisis de los números de 2015 mostraba la solidez del crecimiento del turismo en esos años. Con diferencia de días (y de ministro en funciones) esa presentación se tiñó de amarillo para mostrar la herencia de “una demanda estancada” en el receptivo, la falta de diversidad de productos y mercados y el amesetamiento del interno.

Es en ese contexto y con esos actores donde se escribe la historia que sale a la luz a partir de la investigación de este medio.

 

UN PIE EN SUIPACHA

La historia en cuestión tiene un protagonista central: Juan Pablo Tarelli. Un economista con una importante trayectoria académica que al menos desde 2012 aparece en el Ministerio de Turismo de la mano de Rodrigo Oliver como coordinador del Gaet (Grupo de Análisis de Estadísticas de Turismo). Desde esa área se proveyó a la actual gestión del insumo estadístico para la elaboración del diagnóstico y metas del Plan Nacional de Turismo.

La confianza de las actuales autoridades convirtió a Tarelli en el Asesor Económico del Ministerio de Turismo. Una familiaridad que lo catapultó a espacios claves de la definición de las políticas públicas de turismo en la gestión de Santos. Al punto que el 12 de abril de 2016 participó como asesor económico en la reunión de seguimiento que el ministro y su gabinete mantuvo con el presidente Mauricio Macri y buena parte del equipo de la Jefatura de Gabinete.

Al año siguiente (marzo de 2017) volvió a Barcalce 50 para participar de la reunión de seguimiento con Macri, junto a Santos, Oliver y apenas otros cuatro funcionarios del MinTur.

Los empresarios de las entidades del sector recuerdan hoy que cuando

Tarelli integró el equipo que participó en la implementación y difusión del régimen de devolución del IVA a los turistas extranjeros lo hizo como “técnico del MinTur”, en una misión donde la logística la financiaba la Cámara Argentina de Turismo.

Entre los empleados y funcionarios de alto rango del MinTur (pasados y actuales) que recuerdan a Tarelli, lo señalan como alguien que estaría contratado por el organismo y siempre formó parte del equipo de Oliver.

 

UN PIE EN LAVALLE

En Lavalle y Leandro N. Alem se encuentran las oficinas en Buenos Aires de la consultora Macroconsulting, que tiene otra sede en Bruselas, Bélgica. Desde 1994 se especializan en la regulación de servicios públicos, políticas de competencia y estudios sectoriales. Entre sus principales clientes están varios Estados de América Latina, Asia, África y Europa. Uno de los que mayor resonancia tiene actualmente (por la impugnación que hacen los legisladores de la oposición) es el contrato con la Municipalidad de Neuquén para realizar el cálculo de las regalías hidrocarburíferas mal liquidadas por el gobierno provincial entre 2013 y 2017. Macroconsulting recibirá un pago del 25% de lo que se recaude por el reclamo, que se calcula que será de $ 400 millones (o sea $ 100 millones quedarían para la consultora, según la oposición política local). Un esquema que recuerda al armado del negociado entre el entonces ministro de Economía de la Nación Amado Boudou y la provincia de Formosa a través de la ignota consultora The Old Fund.

Pero otra división de negocios importantes es el Turismo. Entre 2006 y febrero de este año Macroconsulting habría obtenido un total de US$ 3,5 millones (montos estimados al valor del cambio del día en que fue seleccionada) en contratos para hacer consultorías, encuestas, capacitaciones y relevamientos varios para el Ministerio de Turismo de la Nación. Al menos US$ 1,5 millones corresponden a adjudicaciones de tareas durante la gestión de Gustavo Santos en los últimos dos años. Otros US$ 2 millones fueron la contraparte para otros trabajos durante la década de Enrique Meyer. Lo que evidencia que Macroconsulting pudo saltar la grieta, igual que Oliver como funcionario y mayor contratante de dicha consultora.

 

¿DOBLE CASACA?

Hasta ahí no es más que una historia de ascenso en la carrera de alguien que se presenta como colaborador del Ministerio, por un lado, y el éxito comercial de una empresa confiable para ése y otros organismos.

Pero el cuento se embarra cuando unimos las partes de la película en un mismo fotograma. Juan Pablo Tarelli no solo ofició como asesor económico del MinTur, sino que también se presenta como la cara visible, apoderado y general manager de Macroconsulting desde marzo de 2009 hasta la actualidad.  De hecho, hasta mediados de 2012 fue presidente de la Sociedad, que actúa como proveedor del Ministerio al menos desde 2007 cuando habría recibido un contrato por US$ 100 mil para elaborar un Observatorio de Precios turísticos.

Aunque el trabajo habitual para el cual es contratado Macroconsulting desde 2011 es la Encuesta de Viajes y Turismo de los Hogares (EVyTH). Ese estudio -sólo interrumpido en 2015- le reporta a la consultora un promedio de US$ 310 mil, para una labor de 11 meses donde intervienen entre 10 y 15 personas (según sus propios datos). En febrero pasado el MinTur la volvió a elegir con una oferta de $ 7,4 millones en un concurso público contra Management & Fit (MyF) que había propuesto hacer la EVyTH por algo más de $ 12 millones.

En todos los casos, el asesor económico del MinTur aparece en las presentaciones de propuestas como Director General del Proyecto por Macroconsulting.

¿Podían en el Ministerio desconocer que al que presentaban como asesor económico era parte de una de las consultoras más beneficiadas por el propio organismo? Imposible. Santos recorrió el país muchas veces con Tarelli de la mano (las propias gacetillas del MinTur lo nombran como acompañante en la presentación del Plan Nacional de Turismo), lo conoce de las reuniones a las cuales lo llevó con Macri y se lo presentó a los empresarios como el responsable por parte del organismo en la materia de la devolución del IVA. Paralelamente, Tarelli presenta vía Macroconsulting (junio de 2016) una consultoría donde es el único involucrado en la contratación por un valor de US$ 45 mil para elaborar una medición del impacto del reintegro del IVA a los extranjeros. El propio Santos firma el 30 de octubre de 2017 la resolución que aprueba la licitación por $ 641.268 a favor de Macroconsulting para una serie de capacitaciones en Corrientes. Y Sebastián Slobayen, secretario de Coordinación e Inversiones Turísticas del MinTur (ex secretario de Planificación de Corrientes), lo acompaña en la presentación a Tarelli ante los prestadores correntinos en marzo pasado, donde ya no aparece como asesor económico, sino como consultor elegido de Macroconsulting.

Por otra parte, bastaba con guglear la página web de uno de sus proveedores favoritos para ver como referente a quien presentaban como asesor económico del Ministerio.

 

TODO DE ONDA

Puestos al tanto del caso, desde el MinTur se limitaron a no responder los llamados (el secretario Alejandro Lastra) o a pedir detalles sobre la investigación y ver quién internamente iba a explicar lo que a priori hace ruido (la directora de Comunicación Florencia Bottero). El resultado es el mismo en ambos casos, no hubo devolución.

En cambio, un sorprendido Tarelli aceptó la invitación a responder algunas consultas. Primero dijo que no tenía nada que ver con el MinTur, ni colaboraba con ellos. Luego aclaró que ha asesorado y ayudado ad honorem, pero sin ningún tipo de relación laboral: “Mi relación contractual es con la Unsam (Universidad de San Martín) y si ellos me lo piden hago algunas cosas con el Ministerio”, explicó Tarelli. Respecto de Macroconsulting, las respuestas fueron en el mismo sentido. Dijo que sólo asesoraba y coordinaba algunos proyectos, pero sin relación legal.

Cuando las preguntas se direccionaron hacia los hechos (si había sido coordinador del GAET, desde cuando está en el MinTur, si se reunió con Macri y Santos, si presidió y firmó como apoderado de Macroconsulting varios contratos, etc…) se acabaron las respuestas: “No tengo que responder sobre lo que hago ni qué dejo de hacer. No voy a hablar de hechos, lo fáctico es que no tengo ninguna relación legal con el Ministerio, ni con la consultora”.

 

MÁS ALLÁ DEL FANTASMA

Al margen de las necesarias aclaraciones por parte de los funcionarios implicados (¿Es tan difícil aclarar las cosas en cuestión de horas con un llamado?), cada uno de estos fantasmas que descubrimos (ver recuadro)

nos desnudan cuestiones de fondo sobre el dispendio de fondos públicos y la enajenación de las capacidades de generar proyectos en serio, en vez de comprar enlatados con los paradigmas del momento.

¿Es necesario gastar afuera US$ 350 mil para elaborar modelos de simulación para aplicar un programa del BID? ¿No se han formado equipos capaces en el Inprotur para no tener que salir a contratar por US$ 20 mil a una persona para que desarrolle estudios que orienten la estrategia del turismo receptivo de Argentina? ¿No tienen capacidades propias la AFIP, el Indec o el MinTur como para implementar el reintegro del IVA y medir su impacto y ahorrarse así US$ 45 mil? Claro que cuando se revelan fantasmas como los que venimos descubriendo, la prioridad es tapar el tema y silenciarlo. No sea cosa que algún día el sentido común se vuelva ley.

Fuente: Ladevi
30/05/2018

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