Una exclusiva travesía con chef y sommelier, masajista, mula bar y delicatessen, carpa chill out cordillerana y hasta un DJ para el grupo.

Cruzar los Andes a caballo, como lo hizo el libertador, pero sin ninguna penuria, más bien con gastronomía de lujo y detalles glamorosos, es la propuesta. Mula bar y mula delicatessen para tener bebidas y bocadillos durante la cabalgata.

Carpa comedor y una lounge para leer, escuchar música, relajarse, con estilo sí. Caballos amigables, asistencia permanente de baqueanos, guías profesionales, telefonía y hasta masajista, son los amenities de un paseo que pretende ser único por uno de los más bellos paisajes de la provincia, desde el Portillo en el Valle de Uco hacia Chile.

La expedición comienza en el Hotel Fuente Mayor, en Tunuyán. El almuerzo es en La Juntada. La primera cena de camaradería se sirve en Siete Fuegos -de Francis Mallmann- en The Wines. Esto da un talante del concepto que pretenden brindar a los aventureros.

Al día siguiente el transporte lleva al grupo hasta los 3600 m.s.n.m., en la base del Portillo y allí se encuentran con sus compañeros de ruta, los caballos y mulas. Habrá que  atravesar esa puerta cordillerana ascendiendo a los 4.300 metros para luego bajar hacia el Valle Real de la Cruz (2.800 m.s.n.m.).  Hasta este punto, se calculan entre 5 y 6 horas de cabalgata.

La aventura del sabor. El premio de esta primera jornada es encontrar el campamento a orillas de la naciente del río Tunuyán, tomar una ducha caliente, para luego, con el cóctel de bienvenida, distenderse disfrutando de una exclusiva sesión del Dj Mina, en medio de la nada, y con todo. Con las estrellas llega la primera cena.  “Los viandantes que se animen llegarán -cansados, claro- a diferentes campamentos preparados con camas, linternas y ducha caliente y ahí los esperamos con una burrata con rúcula silvestre, jamón de pato y láminas de zucchini en oliva; risotto con trucha fresca a la leña y aceite de hierbas andinas, naranjas en almíbar con tulipas de jengibre y ganache de avellanas y láminas de oro.” Exquisiteces, bah, que se disfrutan sólo en el verano -cruzar Los Andes en invierno es cosa seria- y que remiten a sabores ancestrales, atávicos, de quienes moraron esos valles, pampas y alturas.

Esta idea nace de dos personas muy movedizas e inquietas y de las ganas de hacer “algo diferente” respecto de una excursión que tiene mucha historia. “Nino con sus caballos, yo con la gastronomía, hacemos una dupla perfecta para este emprendimiento”, afirma Mariana Pagés, la chef que se formó en Buenos Aires, Europa, Punta del Este y Paraguay y ahora cocina en las alturas.

El placer de cocinar entre altas cumbres. Mariana Pagés Palenque, cheff de altura, no se contenta con cocinar exquisiteces: necesita, además, “el sabor de la Aventura ”. Y para que no quede ninguna duda, se mete a caballo por la Cordillera de los Andes en Travesías cinco estrellas. La buena mesa, en campamentos de montaña.

“Se trata de realizar la misma travesía que hizo el General José de San Martín para liberar América, de disfrutar de la naturaleza y de degustar un menú gourmet especialmente diseñado”. La yunta de aventureros propone viajar durante seis días a caballo desde el Valle de Uco, Mendoza, hasta suelo chileno, pasando por el Portillo Argentino, el Valle Real de Cruz y el río Tunuyán.

“El cruce fue para mí un desafío muy grande porque nunca había estado en la cordillera y no conocía asuntos de montaña, cómo subir a caballo, volver a subir y luego descender hasta el campamento, así que todo fue una sorpresa. Aprendí –dice Mariana Pagés, embalada en el discurso- muchísimas cosas de mi socio Nino, de los gauchos, del lugar y de la naturaleza misma: la ropa que hay que usar o en qué momento del día conviene cruzar los ríos de montaña. “La sensación de ver esas cumbres es un delirio. Pero cuando ves otra montaña gigante hacia la que te dirigís, no se puede creer. Cabalgar durante horas a mí me transporta, me vuela, y me relaja por completo. Amo esa sensación, y me pasó una cosa increíble: confié al instante en el caballo que me asignaron, “El gato”. Y sentí que estaba en buenas manos y que podía darle el mando a él. Eso hizo la diferencia. Cuando hicimos el cambio de monta para cruzar a Chile, fue igual, si bien el caballo era muy diferente de personalidad, confié en él ni bien lo vi”.

Por su parte Nino Massi -con gran experiencia en los Andes y muchas cumbres y cruces a cuestas-, señala que es “una aventura para todos los sentidos. Por ello la aceptación del público fue sorprendente. Evidentemente había un nicho de gente que necesitaba un cruce con muchas comodidades. Nos eligen especialmente aquellos a los que le gusta la buena vida, comer, beber, y los detalles. Claro que además está la adrenalina, los desafíos que propone la montaña y el cruce en sí”.

Precisamente de detalles se nutre esta experiencia: práctica de yoga y pranaiamas o quizá tomar un masaje relajante a casi 3.000 m.s.n.m.; asistir a degustaciones de vinos guiados por el sommelier de la expedición; aprender a cocinar platos ancestrales rodeados de rocas milenarias; disfrutar de momentos distendidos en el chill-out-lounge cordillerano; almorzar montados en los caballos ya que la premura del viaje por los deshielos en algunos momentos lo requiere.

Entre tanto, galope, fotos y risas; algún aperitivo, frutas secas saladas, algo de rótolo de pavo ahumado; tomates al sol; ensalada de rúcula y queso de oveja con polvo de aceitunas horneadas, como para amenizar el trayecto.

El concepto de brindar confort y gastronomía de primer nivel junto a valorados detalles en el medio de la cordillera, además de contar con una belleza paisajística indescriptible, guía el proyecto.  Y como la temporada de cruce es corta los emprendedores diseñan actividades para realizar durante todo el año, siempre para bons vivants.

Incluye: 7 días de alojamiento y pensión completa; carpas cada 2 personas; frigobar de montaña con chocolates, snacks y bebidas; baños ecológicos; duchas solares para varones y mujeres; servicio de telefonía satelital durante todo el viaje. Energía solar para cargar baterías, teléfonos, cámaras, etc. Sommelier. Masajista y paramédico, entre otros servicios.

Todos los detalles y tarifas de esta atrapante “receta” encontralas aquí.

Sarmiento 129 - Ciudad Mendoza - Tel: +54 261 4610210 / +54 (9) 261 (15) 5862651 Nextel: 561 * 2578

Sarmiento 129 – Ciudad Mendoza – Tel: +54 261 4610210 / +54 (9) 261 (15) 5862651 Nextel: 561 * 2578

Espejo 228 - Ciudad - Mendoza  Tel-Fax: + 54 (0261) 429 1911 - 429 6911

Espejo 228 – Ciudad – Mendoza Tel-Fax: + 54 (0261) 429 1911 – 429 6911

Fuente: Los Andes por Tania Abraham y Clarín por Alejandra Rey

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