La villa cordillerana, que fue set de rodaje de renombrados films, es una gran opción para pasar unos días muy activos y entretenidos.

A 120 kilómetros de la capital de la provincia, Uspallata mima a sus visitantes con paisajes únicos: celestes, azules y verdes intensos en todas las vistas del valle y mucho turismo aventura.

Un valle de película

La ruta serpentea y, tras cruzar el puente que atraviesa, desde las alturas, el río Mendoza, un cartel nos da la bienvenida a: Uspallata, un valle de película.

Es que este pueblo mendocino ha sido el set de diferentes films. Entre ellos: De amor y de sombra (Kaplan, 1995) y Siete años en el Tíbet (Annaud, 1997).

Basta hacer referencia sutilmente a los lugareños para que las anécdotas que tienen a Antonio Banderas, Jennifer Connelly o Brad Pitt como protagonistas, comiencen a aflorar. De hecho, en honor a la película de este último, uno de los bares más célebres de Uspallata se llama Tíbet. Ubicado en una de las esquinas más transitadas del pueblo, el bar es un punto de encuentro obligado y el lugar perfecto para una bebida fresca en los cálidos mediodías de verano.

Sus cerros

Un grupo de cordobeses se prepara para una selfie, tras encontrar el encuadre perfecto: sonrisas y click. El escenario es el Cerro de los 7 colores emplazado a menos de 10 kilómetros de la Villa de Uspallata, cuyas tonalidades poco tienen que envidiar a su homónimo de la Quebrada de Humahuaca.

Aquí, verdes, amarillos, ocres y violetas, son algunas de las gamas que cruzan las faldas del cerro y que se impregnan también en la de los alrededores. La escasa vegetación no hace más que resaltar los colores y otorgar un aspecto lunar al paisaje.

El Cerro Tunduqueral es otro de los atractivos que ofrece esta villa. Considerado un lugar sagrado para los pueblos incaicos, aquí se celebraban rituales femeninos durante las noches de luna llena. Hoy, pinturas rupestres y petroglifos  -que datan de más de mil años de antigüedad- dan cuenta de ello.

Si sigue hacia el norte, desde el Cerro Tunduqueral se accede a una reserva de araucarias petrificadas llamada Bosque de Darwin, en honor al reconocido naturalista que, en su paso por Mendoza, se presume las descubrió.

Aventura

Pero visitar Uspallata no es sólo admirar sus espectaculares parajes. Aquí la naturaleza desborda cada rincón e invita a vivirla en primera persona. Con el incremento del caudal del río Mendoza el rafting se transforma en una de las actividades más demandadas por los visitantes.

Se ofrecen recorridos con dificultad baja y media, ideal para familias, aunque también hay otros más desafiantes para quienes cuenten con más experiencia. Para los más valientes hay excursiones en las que se combina escalada, rappel, tirolesa y mountain bike.

El descenso en bicicletas de montaña es otra excelente opción. El recorrido parte desde la Cruz de Paramillos y culmina con la llegada al Hotel Villavicencio. Recorrer senderos cordilleranos a caballo es otra tentadora propuesta. Atravesar la Pampa del Telégrafo, admirar un paisaje único desde la altura de un estratégico mirador o internarse en las antiguas minas de cobre, son algunas de las postales que regala esta cabalgata.

Uspallata es una tentadora propuesta para pasar unos días de relax o de aventurismo en cualquier época del año. Consúltanos por estadías y actividades en la alta montaña mendocina, verás que no te vas a arrepentir!

Fuente: Los Andes, por Josefina Cornejo Stewart

 

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