La gran cantidad de lugares relacionados con lo religioso, comienzan a esbozarse como otra opción turística de nuestra provincia. Aquí apuntamos los sitios más representativos para estas vacaciones.

Por creencia, curiosidad, placer; por problemas familiares, espirituales, de salud, económicos. Por lo que sea. La devoción y la fe se propagan hace siglos y hace siglos se construyen inmensos e imponentes monumentos para venerarla. Lo que queda con el paso del tiempo son grandes grutas, pintorescas capillas y senderos sinuosos que conducen a un Cristo Redentor. Caminos que son recorridos por miles de turistas de varios países, y mendocinos que aprovechan algún que otro fin de semana para darle rienda suelta al ahora llamado turismo religioso.

En este sentido, Mendoza no tiene mucho que envidiar. Las autoridades locales lo saben y por eso están analizando la última etapa de un proyecto que intenta unificar los recorridos. Sin embargo, algunas empresas dedicadas a las excursiones ya tomaron ventaja, por eso la propuesta de la provincia es bastante amplia. Desde recorrer ruinas que, se cree, fueron construidas en la montaña por jesuitas, hasta incursionar por el mundo de un monasterio. Cada lugar tiene su misterio y su historia; abajo, la propuesta para tus vacaciones en detalle:

La Cruz de Paramillos y las ruinas jesuíticas. Más que buscando dar a conocer el mandato de Dios, los jesuitas llegaron a la zona de Paramillos, en 1614, para extraer los minerales que hay aún hoy en esa zona. En 1640, ya habían organizado lo que después sería parte del esplendor minero de la provincia. Cobre, zinc, azulitas y hasta plata fueron algunos de los tesoros que se obtuvo del trabajo en las rocas.

Lo único que dejaron los religiosos, y que aún se investiga, son unas ruinas donde supuestamente estuvieron asentados. ¿El vestigio católico? Lo marca la Cruz de Paramillos y su ciudad fantasmal donde sólo quedan túneles y silencio.

Escondido entre los cerros de Tupungato. El monasterio del Cristo Orante invita a ingresar a un universo donde los problemas y la vida agitada quedan atrás al abrirse este extraño mundo de armonías. Equilibrio entre silencio y naturaleza, entre lo arquitectónico y lo religioso, lo mental y lo espiritual. ¿El lugar? Está en el distrito Gualtallary, a 11 kilómetros de Tupungato. En 1996 se decidió colocar una pequeña capilla de madera en el lugar. Desde ese año miles de fieles viajan para presenciar las misas que realizan los dos y únicos habitantes del Cristo Orante.

Siete iglesias, siete historias. El famoso recorrido de las siete iglesias, dejó de ser una tradición que se renueva en Pascua para convertirse en un recorrido turístico que puede concretarse todo el año. Sucede que esas catedrales e iglesias son fieles testimonios de la Mendoza del siglo XVII y XVIII. Uno de los pocos referentes que quedaron o fueron reconstruidos, luego de las catástrofes naturales que sacudieron a la provincia. Algunos templos para conocer dentro del Gran Mendoza son:

La Catedral de Loreto, que consiste en un espacio consagrado a la Virgen de Loreto, construido en 1665, dañado severamente por una gran inundación, y finalmente destruido por el terremoto de 1861. En 1864 el templo fue designado en forma interina como Catedral de Mendoza, hasta que se construya la Catedral definitiva en terrenos destinados al Parque Central.

Nuestra Señora de la Merced también tiene guarda historias para desentrañar, porque la Orden de los Mercedarios fue una de las primeras en llegar a Mendoza. Se estableció en 1590 con un convento, iglesia y escuela. El mismo terremoto que destruyó al templo de Loreto dañó a esta construcción. Sin embargo, la imagen de la virgen fue rescatada de los escombros y la iglesia (hoy considerada patrimonio histórico), fue reconstruida.

La Basílica, Nuestra Señora del Rosario fue fundada por la Orden Dominicana en 1586, y el actual templo fue reconstruido en 1949. En él se alberga la imagen de la Virgen del Rosario, Patrona de Mendoza. Para continuar, hay que alejarse un poco hasta la calle Córdoba de Capital. La iglesia San Juan Bosco, uno de los templos provinciales más nuevos, invita al recorrido. Para conocer: en la capilla situada a un costado del templo hay una antigua imagen de la Virgen María Auxiliadora.

Las últimas postas de este “sendero religioso” son la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús; la parroquia de San Nicolás y Santiago Apóstol; y la Basílica de San Francisco, donde descansan los restos de la hija del General San Martín -Merceditas-, su esposo Mariano Balcarce, y su hija María Mercedes.

Un Cristo Redentor y el futuro Rey. El 13 de marzo de 1904 se inauguró en Las Cuevas el monumento que simboliza la hermandad entre Chile y Argentina, el Cristo Redentor. El monumento, ubicado a 4.200 metros sobre el nivel del mar, tiene 6 metros de altura y fue construido por el artista Mateo Alonso.

Por otra parte, está el Cristo Rey en la zona de los cerrillos de Tupungato con una altura de 26 metros, 12 menos que el Cristo Redentor de Río de Janeiro.

La Virgen del Valle Grande. A 30 kilómetros del centro de San Rafael, la Virgen espera. Para llegar no hay que hacer grandes proezas, sólo atravesar un pequeño camino serpenteante y hacer algo de trekking. Un dato importante para recordar es que a principios de diciembre de celebra el Día de la Inmaculada Concepción. El 9 de ese mes, pero de 2003, 13 mil fieles pasaron por el lugar.

La Alta Montaña o el sur mendocinos son propuestas de excursiones inolvidables…sabemos como armonizar vacaciones, fe y devoción, sólo debes preguntarnos….

 

Fuente: losandes.com.ar

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